El Concejal informó que "a menos de 40 días de la cumbre ambiental mundial sobre el calentamiento global y cambio climático a celebrarse en Copenhagen (Dinamarca), en el próximo mes de diciembre, Colombia debe asumir un compromiso real por la protección de los páramos que con el aumento de la temperartura del planeta corren el riesgo de desaparecer en un par de décadas y por otros fenómenos como el desorden en la planificación urbana y el desplazamiento de la frontera agrícola.
Invito a los Bogotanos y al país a suscribir la carta, sugerida por el movimiento ambientalista internacional greenpeace en el sitio http://www.greenpeacecolombia.org/ dirigida al Presidente Alvaro Uribe, para que se haga presente en esa cita ambiental y en la que se comprometa a la protección de los páramos y otros ecosistemas estratégicos que, como los cuerpos de agua, los bosques y la calidad del aire son fundamentales para la salud y la calidad de vida de los ciudadanos y el control del calentamiento global. Desde agendabogota promoveremos la firma masiva de esta carta"
Palabras de Roberto Sáenz en Matarredonda por parte de agendabogota
“El compromiso ambiental trasciende las fronteras. Hoy no solamente nos debe interesar el problema ambiental local, lo que suceda al otro lado del hemisferio nos afecta. Si desapareciera el SUMAPAZ o se deterioran los páramos, las implicaciones serían planetarias tal cual sucede con el descongelamiento de los polos. Todavía no es un llamado angustioso, pero sí es un llamado de atención oportuno a los Bogotanos, colombianos y comunidad internacional para que unamos fuerzas por la protección de los cuerpos de agua de la región central del país, que se ven seriamente amenazados por efecto del calentamiento global.
En los últimos años hemos presenciado impotentes la desaparición del 95% de los humedales de la ciudad de Bogotá, la contaminación de los ríos que, como el Tunjuelo, sufren el vertimiento ilegal de químicos y la explotación minera, que se ha atrevido a proponer el cambio del cauce, lo que denunciamos como un CRIMEN AMBIENTAL y social que afectaría directamente, por una creciente, la salud e integridad física de 1 millón 800 mil personas.
El 75% de Bogotá es rural y de esta área hacen parte los páramos de SUMAPAZ, CHINGAZA, CRUZ VERDE y zonas de páramo como Mataredonda, reservorios naturales de agua, del cual depende buena parte del territorio nacional, tributarios de importantes ríos que irrigan a la sabana de Bogotá y los llanos orientales y que alimentan el perfil ambiental de Colombia, mostrándola como una potencia en Biodiversidad que a su vez contiene el más alto nivel de diversidad de aves en el mundo, entre otras características. Si no entendemos que contar con los páramos, como fábricas naturales de agua es un privilegio, mucho menos vamos a protegerlos o considerarlos patrimonio de la humanidad.
Las legislaciones, en todos los niveles, deben exigir y elevar a delito contra la humanidad, las acciones que deterioran los ecosistemas, judicializar a los perpetradores y sus cómplices administrativos que son, traicionando el concepto del bienestar colectivo, los propiciadores de las decisiones Estatales que arrasan con la estructura ecológica principal so pretexto del avance en infraestructura para un desarrollo que nunca será equitativo, pues nada que destruya los ecosistemas es en beneficio de la población. Debemos estar atentos a los autores de estos sofismas para denunciarlos internacionalmente.
Bastará con el sentido común, la sabiduría de nuestros abuelos y el ímpetu de la juventud, para frenar el deterioro ambiental de los páramos y formular la contrapropuesta: Proteger los páramos, el agua y sembrar árboles”
Palabras de de Giovanna Aguirre en Matarredonda por parte de greenpeace
“Colombia es altamente vulnerable a los impactos del cambio climático y, como señalan diversos estudios, con un aumento acelerado de la temperatura global del planeta sus efectos se sentirán en las esferas social, económica y ambiental. Aunque Colombia no es uno de los responsables principales de haber causado el problema del cambio climático, los datos de los impactos en nuestro país son alarmantes y respaldan los anterior: la mitad del país se vería afectado negativamente debido a cambios en el patrón de precipitaciones (lluvias); la infraestructura turística de la Isla de San Andrés sufriría consecuencias negativas al desaparecer 17% de la misma; casi la totalidad de los nevados y glaciares desaparecerían completamente, así como el 75% de los páramos.
En particular, los páramos son considerados uno de los ecosistemas colombianos más vulnerables a escenarios de cambio climático al grado de asegurarse que el impacto sobre los mismos tienen poca incertidumbre. Esto significa que los cambios serán fatales, irreversibles.
En Greenpeace creemos que el cambio climático agrava de por sí la afectación que estos ecosistemas de alta montaña ya tienen a causa del avance de la frontera ganadera y agrícola. Los páramos -como todos ustedes bien saben- cumplen una función vital para la regulación del ciclo hidrológico del país además de albergar una gran diversidad biológica (algunos estudios calculan que en los páramos existen alrededor de 4,700 especies diferentes de plantas y 70 de mamíferos).
Sin embargo, con un aumento de la temperatura a causa del calentamiento global estas funciones ecosistémicas serían alteradas casi irreversiblemente.
Greenpeace considera que estos impactos funestos en uno de los ecosistemas más frágiles de Colombia podrían ser evitados -también- a nivel internacional en tanto los países del mundo, y primeramente Colombia, asuman su responsabilidad para ponerle un punto final al cambio climático, por ejemplo, adoptando medidas de cero deforestación.
A Greenpeace le preocupa el hecho de que los páramos estén deteriorándose progresivamente. Por ello, creemos que para salvar a los páramos no sólo se requiere adoptar medidas para protegerlos y conservarlos (por ejemplo, limitar las actividades agropecuarias comerciales de gran escala en los páramos), sino también tomando acciones de carácter internacional para mantener el aumento de la temperatura global del planeta los más abajo de los 2 grados centígrados y, así, evitar que los páramos desaparezcan para siempre.
Colombia debe comprometerse con los páramos, reduciendo sus emisiones de gases contaminantes y poniéndole un punto final a la deforestación.”





