- Más de 44.000 querellas por construcciones ilegales entre 2020 y 2024, pero solo el 2% ha tenido acciones efectivas
- En promedio, se tardan 830 días para cerrar un expediente por infracción urbanística
En Bogotá, el sistema de control urbanístico está colapsado: de más de 39.000 expedientes abiertos por construcciones y demoliciones ilegales, apenas el 2 por ciento ha derivado en medidas sancionatorias. Así se reveló en el Concejo de Bogotá durante un debate de control político, liderado por la concejal Sandra Forero (Centro Democrático), quien advirtió sobre los graves riesgos de la creciente informalidad en el sector de la construcción.
Cifras alarmantes
Durante la sesión plenaria, se presentó un balance crítico del control urbano en la ciudad. Entre 2020 y 2024 se radicaron más de 44.000 querellas por construcciones y demoliciones irregulares. A pesar de la magnitud del problema, el 98 por ciento de los procesos no culminan en sanciones, y el tiempo promedio para cerrar un expediente asciende a 830 días. “Estamos construyendo catástrofes”, alertó Forero, al denunciar que el sistema institucional está desbordado e ineficiente.
La concejal también cuestionó la excesiva carga normativa que enfrenta el sector: más de 120 trámites son necesarios para acceder a la formalidad en una obra. “Una ciudad formal no solo garantiza seguridad estructural, sino también salud, bienestar y calidad de vida”, subrayó.
Descoordinación institucional
Desde la bancada citante se criticó además la falta de articulación entre entidades: “Cada una maneja plataformas distintas y los datos no coinciden. La ciudadanía no recibe respuestas claras ni oportunas”. También se reclamó fortalecer el papel de los alcaldes locales como garantes del urbanismo legal, mejorar la respuesta de las inspecciones de Policía y atender denuncias sobre invasiones en espacio público.
El debate concluyó con un llamado urgente a establecer un sistema de control urbanístico integral, con competencias claras, recursos suficientes y una política que priorice la formalidad como base del desarrollo sostenible. “La formalidad es sinónimo de bienestar y compromiso con los ciudadanos”, concluyó Forero.
Agotado el orden del día, se dio por terminada la sesión, la cual puede observar en nuestro canal de YouTube a través del siguiente enlace: https://acortar.link/aNxhI4



