- Sector salud asumiría un impacto cercano a $115.000 millones, advirtió el concejal Marco Acosta
- Costos laborales pondrían en riesgo la operación de micro y pequeñas empresas, alertaron cabildantes
- Aumento del salario mínimo impactaría inflación, empleo y tasas de interés, indicó la Administración Distrital
En sesión de la Comisión de Hacienda, el Concejo de Bogotá continuó el debate de control político concerniente al impacto del salario mínimo en el presupuesto distrital para la vigencia 2026.
Los concejales citantes, Marco Acosta y Rolando Gonzáles, señalaron que el salario vital debe considerar no solo las necesidades de los trabajadores y sus familias, sino también variables como la informalidad, las deficiencias institucionales y las crisis fiscales. Advirtieron que el incremento desproporcionado del mínimo genera costos no previstos en el presupuesto, obligando al Distrito a priorizar recursos y ajustar metas.
Indicaron que sectores como infraestructura registran incrementos en insumos y mano de obra, afectando proyectos en ejecución y estructuración. En educación, se prevé un alza del 5,10 % en matrículas, lo que podría reducir la demanda, teniendo en cuenta que, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (DANE, 2024), solo el 36 % de los jóvenes entre 17 y 21 años cursa educación superior. En salud, el impacto financiero ascendería a aproximadamente $115.000 millones, de los cuales $93.665 millones corresponden a las Subredes Integradas de Servicios de Salud.
Advirtieron, además, que el incremento del salario mínimo no ha dinamizado el consumo en los comercios como se esperaba. De igual manera, señalaron que la población con trabajos informales no se beneficia directamente del alza, pero sí enfrenta mayores costos en su canasta básica, mientras que las micro y pequeñas empresas podrían verse afectadas por el aumento en los gastos de nómina, poniendo en riesgo su operación.
En respuesta, la Administración Distrital explicó que el aumento incide en variables económicas como la inflación, cuyo pronóstico para 2026 se ubica entre 6,5 % y 7 %, por encima de la proyección inicial. Además, impacta el empleo, la formalidad empresarial, la tasa de interés del Banco de la República y el valor de la vivienda de interés social, afectando subsidios como “Mi Casa en Bogotá”.
En este contexto, se estimó que el costo de la deuda del Distrito para 2026 sería cercano a los $190 mil millones, escenario agravado por mayores presiones de gasto y una posible disminución en el recaudo tributario, debido a cambios en la categorización tarifaria de algunos predios.
Frente a este panorama, la administración anunció la implementación de un incentivo único a la nómina para micro y pequeñas empresas durante el primer semestre de 2026, con el fin de mitigar el impacto laboral. También se ajustarán metas y subsidios de vivienda para priorizar a familias próximas a recibir su hogar y se adoptarán medidas de austeridad, eficiencia y recomposición interna del gasto en las entidades distritales.
Por lo anterior, la Corporación reiteró la necesidad de proteger el empleo formal y garantizar la sostenibilidad de los programas sociales. De igual manera, los cabildantes insistieron en adoptar medidas responsables que mitiguen el impacto fiscal, aseguren la continuidad de proyectos estratégicos y protejan a la población más vulnerable ante las alzas económicas.



