No basta solo con quejarnos y atacar debemos actuar, empezar a organizar y separar nuestros propios residuos y nuestras prácticas de uso de los recursos. Hay que entender que todo lo que va a la basura y llega al relleno Doña Juana no tiene segundas oportunidades. Por eso, si alguien tiene dudas sobre algún material, lo mejor que puede hacer es depositarlo en la sección de reciclaje y darle el chance que alguien con más pericia lo pueda separar de la manera adecuada para que puedan ser aprovechados.
No hay excusas para no reciclar, debemos sumarnos a las iniciativas que están adelantando entidades como Área Limpia, Promoambiental, Lime, Ciudad Limpia y Bogotá Limpia, las cinco empresas prestadoras del servicio de aseo en Bogotá, para unirnos a las campañas pedagógicas que nos enseñan a reciclar.
También aprovechar los nuevos espacios propicios ya que son uno de los componentes de mayor importancia, generar espacios para que los ciudadanos separen los residuos porque si la gente no tiene dónde separar su basura, pues no lo va a hacer, porque nos falta una cultura ciudadana sólida.
Defiendo el empezar a tener una buena costumbre y generar mejores hábitos, cuidando el medio ambiente, cada acción por mínima que sea y por insignificante que nos parezca, como cosas tan simples como tener bolsas claras para residuos reciclables y sacarlos los días que son, apagar la luz, cerrar la llave entre otras al parecer son cosas mínimas que generan mucho impacto y entre más lo hagamos, más resultados positivos para todos vamos a conseguir; al mismo tiempo exigir a la administración que regule para las organizaciones tanto públicas como privadas que incumplan con protocolos ambientales que se definan claramente basados en la razón y no en intereses privados.







