- Venta de acciones del Grupo de Energía de Bogotá (GEB) afectarían ingresos de dividendos en el Distrito, indicó la concejal Ana Teresa Bernal.
- Cabildantes solicitaron optimización del gasto y alternativas financieras frente a la enajenación del GEB
En sesión de la Comisión de Hacienda, el Concejo de Bogotá finalizó el debate de control político sobre la enajenación de acciones del Grupo de Energía de Bogotá, citado por la concejal Ana Teresa Bernal, de la bancada Colombia Humana.
Durante la jornada, la cabildante citante señaló que el Grupo de Energía de Bogotá (GEB) no es una empresa más dentro del portafolio del Distrito, sino un actor estratégico en la transmisión y distribución de energía eléctrica, así como en el transporte de gas natural en países como Colombia, Perú, Brasil y Guatemala. En ese sentido, advirtió que se trata de una de las compañías con mayor proyección para la economía de la ciudad, por lo que genera preocupación la posibilidad de continuar con la venta de su participación accionaria, lo que podría traducirse en una disminución relevante de los ingresos del Distrito y afectar su capacidad financiera en el mediano y largo plazo.
De acuerdo con lo expuesto, las utilidades del grupo se acercan a los 3,18 billones de pesos anuales, mientras que la eventual enajenación (venta o transferencia de un bien o propiedad) de cerca del 9,6 % de sus acciones representaría ingresos aproximados de 2 billones de pesos. Frente a este escenario, la concejal enfatizó que esta no es una decisión menor, dado que implicaría una reducción en los dividendos que actualmente fortalecen las finanzas distritales, e instó a evaluar alternativas como la titularización de activos y la optimización del gasto.
De igual manera, el concejal José Cuesta planteó que proyectos de infraestructura, como la construcción de la troncal de Transmilenio por la carrera Séptima, podrían estar relacionados con la intención de venta de acciones del GEB, dado que parte de estos recursos se destinarían a su financiación. En este contexto, manifestó la necesidad de avanzar hacia un mayor control público sobre este tipo de activos estratégicos, con el propósito de garantizar un modelo de ciudad en el que sectores como la energía, el agua y la conectividad se mantengan bajo dirección pública.
Finalmente, los cabildantes hicieron un llamado a la Administración Distrital para actuar con responsabilidad frente a la gestión del GEB y adoptar una visión de largo plazo en la toma de decisiones financieras. Asimismo, advirtieron que Bogotá no puede seguir resolviendo sus necesidades de inversión mediante la venta de su patrimonio, por lo que insistieron en la necesidad de evaluar alternativas que permitan optimizar los recursos y mejorar la eficiencia del gasto público sin comprometer activos clave para la ciudad. Por lo anterior, enfatizaron que la eventual venta de acciones del Grupo de Energía de Bogotá no solo tiene implicaciones fiscales, sino que también podría reducir el margen de control del Distrito sobre una empresa fundamental para la seguridad energética, la expansión de redes y la incorporación de nuevas fuentes de energía.



