- En la sesión se expusieron cifras que evidencian el impacto de la contaminación en la salud de los bogotanos y las desigualdades en cobertura arbórea, al tiempo que se instó a fortalecer la coordinación institucional y el control sobre actividades contaminantes y de ruido.
En la Comisión del Plan del Concejo de Bogotá se desarrolló un debate de control político citado por el concejal Armando Gutiérrez González, de la bancada del Partido Liberal, en torno a la calidad del aire en la capital.
Factores de contaminación
El concejal citante inició su intervención advirtiendo que solo el 10 % de los habitantes de Bogotá respira aire de buena calidad. En ese sentido, presentó la distribución de las principales fuentes de contaminación a corte del año 2022, tales como la resuspensión vehicular (polvos, frenos y llantas) 40 %, combustión de vehículos 31 %, actividades de construcción y canteras 15 %, maquinaria amarilla 9 %, industria y el comercio 2 %.
En cuanto a los impactos en la salud, señaló que entre 2022 y 2024 se realizaron más de 10,3 millones de atenciones relacionadas con deficiencias en la calidad del aire. Así pues, se registraron 2,6 millones de casos de enfermedades respiratorias agudas, 881.066 de padecimientos respiratorios crónicos y 6,3 millones vinculados con patologías cardiovasculares.
Otro de los puntos abordados fue la desigualdad en la cobertura arbórea. Bogotá cuenta con 1.451.119 árboles; sin embargo, mientras que en Usaquén existe un árbol por cada cuatro personas, en Kennedy la relación es de uno por cada nueve. Por otro lado, el cabildante instó a la Administración a mejorar la coordinación interinstitucional para avanzar en la pavimentación de vías, dado que las calles sin asfaltar constituyen una de las mayores fuentes de resuspensión vehicular.
Atenciones médicas
La concejal María Victoria Vargas (Partido Liberal) centró su intervención en el incremento de atenciones médicas por la mala calidad del aire. En 2021, Bogotá registró un promedio anual de material particulado (PM2.5) de 14 μg/m³, superando lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ese año se atendieron 1.481.919 personas por enfermedades asociadas a dicha problemática. En 2022 el promedio anual fue de 15 μg/m³, con 1.847.943 atenciones. En 2023, algunas zonas en Kennedy llegaron a niveles de 21,9 μg/m³, con 1.893.001 personas atendidas. En 2024, se presentó un decrecimiento en la calidad del aire asociado a incendios en los Cerros Orientales y temporadas de sequía, llegando a registrar en áreas como Carvajal–Sevillana una concentración crítica de 39 μg/m³, lo que derivó en 1.997.511 atenciones médicas.
Clandestinidad y falta de control en bares
Cerrando la deliberación, la cabildante Clara Lucia Sandoval (Partido Liberal) planteó la necesidad de atender otro tipo de contaminación como lo es el ruido. Indicó que habitantes de localidades como Fontibón, Usaquén, Puente Aranda y Suba han denunciado la proliferación de bares que operan hasta altas horas, generando afectaciones físicas y mentales. Según explicó, varias de estas actividades funcionan de manera clandestina y los procesos sancionatorios suelen prolongarse, lo que favorece que los establecimientos cambien de razón social o se trasladen a otros lugares, convirtiendo este problema en un círculo repetitivo sin soluciones efectivas. Tras las intervenciones de los concejales, el debate fue suspendido, el cual continuará en una próxima jornada.
Agotado el orden del día, se dio por terminada la sesión, la cual puede consultar en nuestro canal de YouTube en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=6op4P-NkLJM



