Balance pobre en materia de discapacidad BOGOTÁ SIGUE SIENDO UNA CIUDAD AGRESIVA PARA DISCAPACITADOS
“La deuda que tiene el Distrito con la población en situación de discapacidad sigue siendo muy grande porque a pesar de que es un tema en la agenda de esta administración, no tiene la prioridad y sobre todo el seguimiento que merece y requiere esta población vulnerable”, afirmó Palacio Mejía.
El primer gran problema que afronta la población con o en situación de discapacidad es que las autoridades aún no cuentan con datos precisos sobre cuántas personas hacen parte de este grupo de población vulnerable, de tal manera que cualquier plan que se asuma respecto de ellos no será incluyente. Esta es una problemática que ha venido denunciando el concejal Palacio Mejía desde la aprobación del Plan de Desarrollo de la actual administración.
"En lo que se refiere a educación es muy diciente que únicamente se esté atendiendo el 5% de los niños en situación de discapacidad, aunque hay que tener en cuenta que no hay cifras exactas. En este momento sólo unos 8 mil niños reciben educación en los colegios distritales, destacando además que de las más de mil instituciones de Bogotá (entre públicos y privados) sólo 82 tratan de dar atención a población discapacitada. En la actualidad ha disminuido sustancialmente el número de docentes de planta con funciones de apoyo y los docentes de área capacitados para atender a estos niños", manifestó el cabildante.
En materia de infraestructura Bogotá se ‘raja' porque es una ciudad agresiva con discapacitadotas personas con discapacidad, además de ser excluyente porque los accesos en ambientes y espacios tanto exteriores como interiores no facilitan su seguro desplazamiento. "Un ejemplo claro de ello son la gran mayoría de estaciones de Transmilenio cuyos pisos no son los más adecuados para sillas de ruedas y muletas, aunque hay que resaltar que es el único medio de transporte público masivo que les facilita su movilización. Cuando el discapacitado sale del entorno del sistema a unos cuantos metros se enfrenta a una ‘ciudad que no es de derechos' para ellos", afirmó Palacio Mejía.
Finalmente Javier Palacio llama la atención sobre la necesidad de revisar en forma puntual el objetivo estructurante ‘Ciudad de Derechos' del Plan de Desarrollo de la Bogotá Positiva. Casi dos años después de su puesta en marcha, en materia de discapacidad, sigue siendo letra muerta si se tiene en cuenta que en el caso de la educación, el distrito se ha limitado a asignar algunos recursos y dar concesiones a instituciones educativas, pero aún no ha presentado una política pública que incluya la creación de instituciones especializadas para personas con discapacidad, la conformación de una planta docentes y personal especializado para atender esta población vulnerable, pero sobre todo una política que hable de una ciudad que en su infraestructura no sea hostil con la población con o en situación de discapacidad y realmente más incluyente.
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