Una mezcla explosiva
http://www.kienyke.com. Por Antonio Sanguino
Mucha risa me ha causado el original anuncio de la Secretaria de Gobierno de Bogot, Olga Luca Velsquez, que prometi instalar salas de catarsis para contrarrestar los graves hechos de violencia que comprometen seriamente al gremio de taxistas de la ciudad. Parecera otro chiste, si no fuera porque estamos hablando de la seguridad de siete millones de colombianos, la manera como ha minimizado la galopante criminalidad que se toma progresivamente la cotidianidad de la capital.
Para ser justos, el deterioro grave de la seguridad urbana no es exclusiva de Bogot. Se necesita ser un uribista necio, obtuso y ultrasectario para desconocer que en ello concurren dos factores: un dficit de poltica urbana en la estrategia de Seguridad Democrtica y un reciclaje degradado de las organizaciones paramilitares errticamente desmovilizadas en la era Uribe. All estn los indicadores de tasas de homicidios, que segn Medicina Legal para el 2010, en Medelln lleg a 86 homicidios por cada 100 mil habitantes, en Cali a 83 y en Barranquilla a 32, para constatar una realidad que el propio gobierno Santos ha asumido como prioridad en su agenda pblica.
No parece arriesgado afirmar que estamos en presencia de una mutacin de la inseguridad de nuestras ciudades. Hay serios indicios de una conexin de los tpicos delitos urbanos con la consolidacin de estructuras criminales complejas y la ampliacin del mercado interno del narcotrfico denominado narcomenudeo. Esta realidad, soslayada una y otra vez por las autoridades, con caractersticas singulares hace presencia tambin en una ciudad que como Bogot hasta hace poco exhiba con orgullo los logros de una poltica de seguridad y convivencia construida en los ltimos 20 aos.
Reconozcamos que las bandas emergentes con presencia en Bogot parecieran no tener una vocacin de arraigo territorial. Que ms bien les conviene el anonimato para desplegar mas cmodamente estrategias de apropiacin de rentas legales e ilegales. Que adems de nuevos reclutamientos advertidos por distintas fuentes, se han reciclado estructuras que como las del Bloque Capital se rearmaron bajo el mando del extinto alias Cuchillo y el Loco Barrera o las Autodefensas Campesinas del Casanare al mando de Martn Llanos que no hicieron parte de proceso de desmovilizacin alguna. La presencia de estas bandas en localidades como Ciudad Bolvar, Bosa y Kennedy fue documentada por la Defensora del Pueblo en sus informes de riesgo No 21 de 2008 y No 10 de 2009.
Y son esas mismas localidades en donde se ha incrementado el nmero de homicidios entre el 2009 y el 2010 en promedio en un 40 por ciento. Y es revelador que en el 2010 el 59 por ciento de los homicidios fueran cometidos con arma de fuego. Si a ello superponemos que desde el 2008 el delito de trfico, fabricacin y porte de estupefacientes creci en un 50 por ciento y que, segn la polica los 361 lugares de distribucin permanente de drogas se encuentran ubicadas all en una alta proporcin, la mezcla se revela tan peligrosa como explosiva. Y ello no se enfrenta eficazmente con ejercicios catrticos.


