Por Antonio Sanguino
La Alcaldesa encargada de Bogot, Clara L髉ez, nos sorprendi de nuevo. Esper醔amos una gesti髇 de tr醡ite para apaciguar las tormentosas aguas desatadas por Samuel Moreno. O una transici髇 corta y tranquila que dejara en manos del pr髕imo alcalde las decisiones trascendentales de la ciudad. Pero se nos vino con un paquete de iniciativas y anuncios que parecen m醩 bien la agenda de un alcalde reci閚 electo. Clara quiere gobernar.
Y no son iniciativas de poca monta. Reformar la estructura tributaria y aplazar el cobro de la valorizaci髇 para las obras del Plan de Ordenamiento Zonal no son para nada asuntos marginales. Anunciar al Concejo la presentaci髇 del proyecto de modificaci髇 del Plan de Ordenamiento Territorial tantas veces anunciado y tantas veces aplazado por su copartidario Samuel es abrir una caja de Pandora en plena campa馻 electoral. O presentar un proyecto de ley para crear la Regi髇 Capital en asocio con el gobernador de Cundinamarca, merece de quienes lo lideran una estabilidad en sus cargos que se corresponda con los tiempos del tr醡ite legislativo de una propuesta de semejante envergadura.
Pero lo que m醩 ha sorprendido ha sido su propuesta del corredor verde por la Carrera S閜tima. 揂udaz fue el calificativo del editorial de El Tiempo. Los vecinos representados en Corpos閜tima a鷑 celebran la noticia. Y quienes nos opusimos al esperpento del 揟ransmilenio ligero por este corredor vial no podemos evitar la simpat韆 con esta alternativa. Y llama la atenci髇 que exista un p鷅lico respaldo del gobierno nacional a la iniciativa.
Que sea un corredor verde es raz髇 suficiente para respaldarla. Que vaya hasta la calle 170 responde a la necesidad de movilidad de los ciudadanos m醩 pobres de Usaqu閚 que son quienes m醩 requieren el transporte masivo. Que incorpore componentes de renovaci髇 urbana y de recuperaci髇 de espacio p鷅lico la convierte en instrumento de transformaci髇 urban韘tica reclamada por vecinos y expertos. De entrada, todo gusta en la propuesta.
Pero siempre hay peros. El solo anuncio de la iniciativa puede significar un detrimento patrimonial para la ciudad a no ser que se resuelvan adecuadamente algunos interrogantes. Si es una intervenci髇 totalmente novedosa quiere decir que los estudios y dise駉s del Transmilenio por la S閜tima, que le costaron en el 2007 a la ciudad 9.800 millones de pesos, seguir醤 en el cesto de la basura. Si implica terminar el contrato que por 84.000 millones de pesos suscribi precipitadamente el IDU para construir la versi髇 ligera del Transmilenio por la S閜tima, seguramente tendremos que asumir los costos financieros de tal decisi髇. Y lo m醩 grave, un corredor como el que ha anunciado la alcaldesa por la S閜tima invalida la alternativa del Metro por dicho corredor, cuyos estudios para una primera l韓ea que ir韆 de San Victorino hasta la 170 nos costaron 22.000 millones de pesos.
Alcaldesa: celebro la audacia de su propuesta. Pero me preocupa que su anuncio nos cueste a los bogotanos, por barato, 40.000 millones de pesos. Y le sugiero que se lo piense.
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