Lo que nos faltaba. Que en nuestras propias narices, en la calle 116 con Avenida Boyac de Bogot, ocurriera lo m醩 parecido a un 揻also positivo. Acaba de conocerse el examen de medicina legal del cad醰er de Diego Felipe Becerra. Se confirma que en las manos de este muchacho de 16 a駉s, asesinado por un agente de la polic韆 metropolitana, a cambio de p髄vora se encontraron rastros de pintura con la que comet韆 el 鷑ico delito que se le pod韆 imputar: darle rienda suelta a su imaginaci髇 haciendo grafitis en las paredes de la ciudad.
Me ha sorprendido el silencio del gobierno distrital. Porque si alg鷑 esc醤dalo contribuy enormemente al descr閐ito del gobierno Uribe ese fue el de los falsos positivos. Se ha dicho que el sistema de recompensas ideado por las Fuerzas Armadas y la presi髇 por resultados constituyen el origen de esta criminal invenci髇 criolla. Que un permiso, una bonificaci髇 en dinero o un ascenso justificaron los asesinatos cometidos calculada y premeditadamente por agentes del Estado. Hab韆 que mostrar 損ositivos como se dice en el argot militar. Y si estos eran 揹ados de baja mucho mejor. Que fueran falsos poco importaban.
Me dir醤 que es exagerado calificar este caso como 揻also positivo. Que con Diego Felipe no hubo un m髒il econ髆ico que indujera al agente de polic韆 a cometer el crimen. Pero en cualquier caso el resultado es el mismo. Porque si el agente logra convencer a todo el mundo con su versi髇 no s髄o evita la acci髇 de la justicia. Tambi閚 recibe el reconocimiento social. Sobre todo ahora que los indicadores de atracos a mano armada y de inseguridad en general siguen disparados.
Me resisto a creer que la presi髇 por resultados a los que est醤 sometidos los miembros de la polic韆 incida en este tipo de episodios. Creo m醩 bien que existe en el imaginario de nuestros agentes de polic韆 una animadversi髇 a todo aquello que se considera por 揻uera del orden. Una noci髇 del 搊rden que vuelve sospechoso al que pinta las paredes, al que usa el pelo largo o al que pr醕tica 搒kate. Un 搊rden en el que no caben los j髒enes de carne y hueso. Los que habitan y recrean la ciudad.
Porque si fuera cierto que Diego Felipe no estuviera 揼rafitiando sino participando de un acto delictivo como lo dijo el agente de polic韆, tambi閚 resulta criminal dispararle por la espalda como lo indican los ex醡enes practicados. La sociedad ha reaccionado. Las fibras ciudadanas son cada vez m醩 sensibles a hechos de violencia. Y los mandos policiales han decidido responsablemente investigar y castigar con prontitud. Saben que la severidad respecto al responsable de este hecho contribuye a su no repetici髇. Y as empieza la reparaci髇.
Hay que hacer m醩. Transformemos las mentalidades de nuestros polic韆s respecto a esa rica y diversa amalgama de j髒enes que nos habitan e interpelan. Y su concepci髇 del orden. Y si revis醨amos los indicadores de desempe駉 de la polic韆 quiz醩 evitamos una versi髇 capitalina de los tristemente celebres 揻alsos positivos.
@antoniosanguino
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