Frente al acuerdo del primer punto de la agenda de negociaciones, al que han denominado: EL PROBLEMA AGRARIO DE COLOMBIA, las partes emitieron un comunicado en el que manifiestan que éste acuerdo “será el inicio de transformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia. Está centrado en la gente, en el pequeño productor”.
Así mismo en lo pactado se habla del acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del sector primario.
De la misma manera se destaca la atención especial que se hará a los campesinos colombianos en temas de educación, adecuación de tierras, asistencia técnica, capacitación, agua potable, delimitación de la frontera agrícola, protección de áreas de interés ambiental, erradicación del hambre a través de políticas serias de alimentación y nutrición, no menos importante es la conformación del Fondo de Tierra para la Paz, que será la base para garantizar a todos los campesinos colombianos el acceso real a la tierra para su trabajo.
Pero todo no es color de rosa, la Paz tiene también sus más encarnados opositores quienes no conciben que en Colombia logremos la paz mediante el dialogo civilizado y con acuerdos consensuados, estos sectores son los representantes de los más oscuros intereses; son ellos quienes se han opuesto a las negociaciones de Paz, quienes dicen que en Colombia no existe confrontación bélica interna, son los que aún están marcados por un odio a ultranzas, los que tienen rencores sin límites; a ellos desde esta orilla los invitamos a que realicen sus criticas al proceso de manera cordial, que alimenten el debate, para que así se enriquezca este importante proceso que marcaría un hito en la reciente Historia política de Colombia. Colombia necesita la PAZ y entre todos la lograremos de una manera civilizada.
Es de resaltar que este proceso tiene el apoyo de la comunidad internacional, lo cual es muy positivo y puede contribuir para que este proceso no tenga reversa.
Además esta claro que este punto de acuerdo es un avance sustantivo, ya que la regla de juego de esta negociación es que nada esta acordado si todo no esta negociado.
Compartimos y apoyamos decididamente, la intención que se ha planteado en el sentido que una vez se tenga el documento final del acuerdo, éste deberá ser sometido a ratificación de la ciudadanía, por medio de un mecanismo de refrendación popular; situación que legitima el acuerdo y le da una mayor garantía democrática, que permita darle un carácter de mayor transparencia y participación ciudadana.
BORYS MONTESDEOCAANAYA
Concejal de Bogotá
Movimiento Progresistas






