Según esto nuestra administración ha generado la compra de solo 8 buses eléctricos, según nuestro Pericles del siglo 21, mitigara el daño ambiental teniendo en cuenta que el material articulado emitido por los buses de TransMilenio supera entre 10 y 20 veces lo permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y esto no parece importarte a nuestro alcalde mayor.
Incluso el transporte de Argentina, Brasil y el de muchos países de Latinoamérica, se han preocupado por el desarrollo de su país, sino de crear un tipo de trasporte alternativo que no genere afecciones de salud, no contamine y de una imagen respetable e incluso envidiable a los ojos de otros países que como en el caso de Colombia a causa del egoísmo y de la corrupción no logra tener este tipo de obras, y que en algunos casos llegan a ser una iniciativa, pero se queda escrita en un papel como lo ha venido siendo el caso del “Metro de Bogotá”, que al día de hoy solo se encuentra plasmado en hojas guardadas en el escritorio de nuestro alcalde, que en su campaña prometió la construcción del mismo, y al día de hoy no se ha visto nada solo “Bla, bla, bla” y nos deja “Encarretados a todos los bogotanos”, pero “Sin carreta”, puesto que para los bogotanos ya es una falta de respeto, que cada administración llegue al poder “Prometiendo y prometiendo” cambios en nuestro transporte público, y cada vez sea peor por la mala calidad del aire, es inminente el daño al que todos los bogotanos estamos sometidos, ya que el material particulado fino recibido durante 140 minutos de un viaje ida y vuelta es 1.2 veces mayor que la dosis que una persona debería respirar en 24 horas si en la ciudad se alcanzaran los niveles de concentración recomendados por la Organización Mundial de la Salud, en otras palabras es muy dañino puesto que es casi el doble de daño que nos causa según esta respetada entidad, pero para las secretarias del distrito esto es de poca importancia, ya que como lo ha expresado el honorable concejal Jorge Durán Silva miembro de la bancada del partido liberal, no podemos seguir dependiendo de trasportes movidos por combustibles fósiles, tenemos que transformar nuestro medio de trasporte que sea amigable con el medio ambiente y así no solo logre mitigar el daño que estamos causando, sino también llegar a competir con los de otras ciudades e incluso ser ejemplo para otras.
Nosotros tenemos la capacidad de crear un medio de trasporte alternativo, pero nuestro actual dirigente lo detiene, puesto que, nos quiere seguir sometiendo a usar su trasporte, contaminante y desorganizado, tomando decisiones arbitrarias, en lugar de haber comprado una flotilla de buses a diésel, los compra eléctricos, simplemente es una falta de voluntad ambiental por parte de nuestro administrador, ya que es el quien tiene la facultad de decisión y lugar de consultar con expertos, para salir de esta situación, las demás ciudades de Latinoamérica seguirán tomándonos ventaja en las cuestiones ambientales y no llegaremos a superar la emergencia ambiental que estamos viviendo.
Esta situación debe cambiar es una falta de voluntad política y social que nuestro alcalde mayor de Bogotá no quiera tomar acciones y enfrentar la situación de sus “Buses Chimenea” que hoy en día solo nos generan afecciones a la salud, y que incluso han llegado a la muerte, esta situación es de poca importancia tanto para el ya mencionado alcalde de la ciudad como para las secretarias responsables, puesto que no les genera un bien lucrativo hacer las cosas bien por nuestra Bogotá.







