Espacios compartidos, cuidados compartidos: Un Compromiso Colectivo por la Convivencia en Bogotá
Miércoles 5 de febrero de 2025
Como concejal de Bogotá, me he propuesto visibilizar un tema fundamental para nuestra convivencia: el manejo responsable de los caninos en la ciudad. Según datos recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 60,7% de los hogares en nuestra ciudad tienen al menos un perro. Este dato refleja no solo nuestro amor por los animales, sino también la responsabilidad que implica cuidarlos y garantizar el bienestar de todos los habitantes, humanos y no humanos, de nuestra ciudad.
La convivencia en espacios públicos se ve afectada por el mal manejo de los perros: heces abandonadas en calles y parques, hoyos en el suelo peligrosos para niños y adultos mayores, animales sin correa que generan temor o accidentes, y conflictos vecinales por ladridos excesivos o agresividad. La Encuesta Polimétrica 2024 indica que el 40% de los hogares con mascotas ha experimentado problemas de convivencia con sus vecinos debido a comportamientos inapropiados de sus animales. Estas situaciones afectan la calidad de vida y generan tensiones que podemos evitar con educación y responsabilidad.

La administración distrital ha impulsado iniciativas clave como los "baños para mascotas", recientemente aprobados, que serán espacios diseñados para que los animales puedan realizar sus necesidades de manera higiénica y que además contarán con zonas de descanso e hidratación. Esta propuesta, aún en desarrollo, busca responder a la necesidad de cuidar nuestros espacios compartidos y fomentar buenas prácticas entre los propietarios de mascotas.
Además, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDIPIBA) ha lanzado programas que buscan sensibilizar a los dueños sobre la responsabilidad que conlleva tener una mascota. Estas iniciativas son fundamentales para fomentar una cultura de respeto y cuidado hacia nuestros animales y hacia nuestros vecinos.
Es crucial evitar estigmatizar a los propietarios de mascotas o a los animales mismos. Tener un perro es una experiencia profundamente enriquecedora, pero también requiere compromiso. Las sanciones por no recoger las heces o por incumplir normativas de manejo son necesarias, pero deben ir acompañadas de campañas educativas que enseñen la importancia de estas acciones para la salud pública y el respeto mutuo.
Asimismo, no podemos ignorar la situación de los perros callejeros. En Bogotá hay aproximadamente 114.000 perros y gatos en situación de calle. Es imperativo reforzar los programas de esterilización, adopción, y atención veterinaria para esta población, así como evitar el abandono, que solo perpetúa los problemas.
Es importante recordar que las mascotas son parte integral de nuestras vidas y su bienestar debe ser una prioridad. Un perro bien cuidado no solo es un compañero leal, sino que también contribuye a una sociedad más armoniosa. Estoy comprometido a promover iniciativas que refuercen el cuidado responsable de los animales, como ampliar los programas educativos en las localidades, implementar más puntos de recolección de residuos de mascotas, y fomentar la creación de espacios adecuados para su esparcimiento.
También trabajaré para que los recursos asignados a estos programas sean eficientes y sostenibles. Invito a los bogotanos a sumar su esfuerzo: cuidar de nuestras mascotas es cuidar de nuestra ciudad. Juntos podemos lograr una Bogotá más limpia, amigable y respetuosa con todos sus habitantes.


