Mucho se ha debatido sobre la Movilidad en Bogotá y la conclusión siempre ha sido la misma, la ciudad tiene graves problemas de movilidad que requieren de acciones contundentes, el compromiso de la Administración y la ciudadanía para su mejoramiento.
El Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor para Todos”, es el Pilar “Democracia Urbana”, que establece el programa “Mejor Movilidad para todos”, el cual “contribuye a la democracia urbana porque mejora la calidad y accesibilidad para todos los usuarios: peatones, ciclistas, usuarios del transporte público colectivo e individual y usuarios del transporte privado”.
Sin embargo, queda solo en palabras, ya que la Movilidad en el Distrito Capital cada día es más complicada y se vuelve un caos en hora pico, donde motocicletas, carros particulares, buses del SITP, taxis, bicicletas, entre otros transitan día a día por las calles de nuestra ciudad, que se encuentran en un pésimo estado en su infraestructura.
Y qué decir de nuestro Sistema de Transporte Masivo Transmilenio, el cual crece a diario en cuanto a denuncias por inseguridad, colados, daños en la infraestructura, demoras en los buses, poca capacidad en las estaciones y portales, sin contar la insistencia de incorporar buses contaminantes o de ampliar el Sistema por una vía tan emblemática como la séptima a pesar de las críticas y de la oposición de la ciudadanía. Además de los problemas financieros por los que atraviesa el Sistema Integrado de Transporte Público – SITP por cuenta de las pésimas decisiones de las administraciones de turno, donde no se vislumbra una solución cercana.
No es la primera vez que la Administración Distrital presenta planes que pretenden implementar, pero que a la larga no se evidencian los resultados e impactos positivos que la ciudadanía necesita y espera.
Aunque es claro que la problemática de la Movilidad viene de tiempo atrás, son las Administraciones Distritales las que a través del cumplimiento de sus Planes de Desarrollo deben implementar acciones reales y concretas que presenten resultados e impactos positivos para así mejorar ostensiblemente el transporte y movilidad en nuestra ciudad.
Las estrategias deben ser de impacto y de cobertura masiva tanto para la ciudadanía como para las instituciones que hacen parte de la estructura del Distrito Capital, pero en vez de eso nos encontramos con programas y acciones, que se enmarcan dentro del contexto pedagógico y no alcanzan los resultados y la cobertura necesarias para generar impactos considerables en la movilidad de Bogotá. no pasan de ser “una buena intención”.







