El Concejal Roger Carrillo retomó el debate que hace más de un año había expuesto ante el Concejo sobre las condiciones en las que viven estos habitantes y la falta de una política pública humanitaria que permita la atención cotidiana y los procesos de resocialización de estas personas, enfatizó que es necesaria la revisión de la política de Estado actual y un examen a fondo de los verdaderos recursos que para este tema se están destinando.
Un ser humano amable, gentil, considerado y alegre, así catalogan los estudiantes de la Universidad Javeriana a “El Calidoso”, quien para la Universidad y para Bogotá, fue y es un icono de amistad y fraternidad y una muestra de que la convivencia y la tolerancia en sociedad, es posible sin importar el estrato social.
A partir de este hecho, el Cabildante Carrillo, quien siempre ha mostrado su preocupación por esta situación, reafirmó su posición al asegurar, según estudios hechos por la Secretaría Distrital de Integración Social en el VI censo de habitantes de calle del 2011, que en las calles de Bogotá viven cerca de 9.614 personas habitantes de calle, esto quiere decir que de acuerdo con el V censo de 2008, esta población aumentó en 1.314 habitantes, de estos el 84.9% son hombres, el 8.4% son menores de 18 años, el 17.9% son jóvenes entre 19 y 25 años, el 38.9% son adultos entre 26 y 40 años y el 32%, son adultos mayores, manteniendo los porcentajes del censo del 2008.
Lo preocupante del caso según los estudios realizados, afirma el Concejal, es que estas cifras van en aumento y que sumado a esto la infraestructura para mantener a estos ciudadanos no es suficiente acorde a la demanda.
Factores sumados como el conflicto armado, el desplazamiento forzado, el desempleo, las limitadas oportunidades para acceder a servicios de primera necesidad, provocan efectos colaterales en estos habitantes como la drogadicción, violencia y asesinatos como el perpetrado a “El Calidoso” hace más de dos semanas.
El Instituto Distrital para la protección de la Niñez y Juventud (IDIPRON), en su Plan estratégico para garantizar la restitución de territorios de residentes de calle, menciona que se están fortaleciendo las acciones de integración social a partir de la potencializarían de redes locales pero que cada vez más el uso de sustancias Psicoactivas (SPA), son acciones que imposibilitan la cobertura total del programa de social, a su vez estas medidas son insuficientes y carecen de gestión y seguimiento y no tienen impacto en el actual plan de desarrollo de la ciudad.
La percepción de inseguridad por parte de los habitantes de Bogotá ha aumentado en los últimos cuatro años, localidades como Kennedy, Santafé y Chapinero reflejan los mayores índices, los residentes de dichas zonas de Bogotá acuñan la inseguridad de la ciudad al alto número de habitantes de calle que permanecen en estos sitios.
A su vez acorde con esta información, la actividad económica de los habitantes es, en un 58% el reciclaje, un 38% mendigan mientras que un 9.3% delinquen.
Es necesario que la sociedad en general, respalde e incluya a estas personas en comunidad, por lo mismo, peyorativos como “desechables” e “indigentes” tienen que dejarse a un lado, pues esto excluye y configura formas de segregación social que los descarta como ciudadanos de derechos.
En lo que va transcurrido del año ya han sido 12 los casos de violencia contra habitantes de la calle, de estos, 8 han acabado en muertes, para el Concejal Carrillo la solución está en establecer políticas públicas más humanas que permitan el fortalecimiento de estos actores sociales y que busquen ser normativas de resocialización, de atención integral a esta población y no se queden simplemente en una medida asistencialista y transitoria.
Por último el Cabildante Carrillo insiste que las medidas tienen que ser inmediatas, y que con ayuda de la ciudadanía es posible buscar alternativas para la inserción definitiva de estos, también ciudadanos de Bogotá.






