Este crecimiento obedece a razones tan complejas que van desde el conflicto armado que obligó a poblaciones enteras a desplazarse y buscar refugio en las ciudades; como también a la carencia de un campo tecnificado que brindara posibilidades para que la gente lograra un desarrollo en términos económicos, educativos y tecnológicos. La visión de progreso se enfocó en las ciudades, por eso para el año 2050 se proyecta que Colombia sea un 84% urbana.
Ante la evidencia del gran crecimiento urbano existe el desafío de rediseñar la ocupación y el uso que le damos a nuestros territorios. Las exigencias de alcanzar una ciudad sostenible, son cada vez más reiteradas. Sin embargo, llegar a esta condición, se enfrentará con algunos obstáculos difíciles de superar, como el desbordado crecimiento demográfico, el déficit presupuestal público y las limitaciones físico-espaciales de los asentamientos urbanos. Hechos que evidentemente preocupan, no sólo desde el punto de vista urbanístico, sino desde el social, dado que no será posible en las naciones pobres asegurarles a las personas una calidad de vida adecuada.
Las consecuencias del urbanismo se traducen en más carros, contaminación auditiva, invasiones, marginalidad, pobreza y desempleo. Pero del otro lado, en mayor desarrollo tecnológico, educación, salud, oferta de servicios públicos y mejores oportunidades de esparcimiento.
El reto es integrar las expectativas de la inversión de capital, con las necesidades de los ciudadanos y su entorno. No es posible que haya sostenibilidad en una sociedad con enormes inequidades, donde se marginen grupos sociales y poblacionales.
Por todo lo anterior y dadas las necesidades de discutir sobre los desafíos de las ciudades modernas, quiero aprovechar para invitarlos a participar del Foro: “Sostenibilidad, Equidad y Ordenamiento Territorial” que realizaremos el día 20 de noviembre en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Bogotá. La entrada es libre, para más información: www.seot.online







