- En la ciudad, la tala no puede estar por encima de políticas de mantenimiento silvicultural como la poda, el tratamiento integral y el traslado de árboles.
- Mantener el arbolado urbano puede costar $6 mil 700 millones menos que talar, y se atenderían 5 veces más árboles.
La polémica despertada por la tala de árboles en Bogotá en los últimos meses ha dejado en claro varios escenarios. El primero de ellos, la importancia de la acción ciudadana que, tras su reacción inmediata, puso en el debate público este tema; y el segundo, la solidez técnica de la que carecen los conceptos que sustentan estas autorizaciones de tala, los cuales en este caso son emitidos por el Jardín Botánico de Bogotá y aprobados por la Secretaría Distrital de Ambiente.
Frente a lo expuesto, el concejal Jorge Torres abordó nuevamente el tema en un debate de control político encaminado a obtener respuestas por parte de la administración distrital, teniendo en cuenta que el arbolado urbano no solo obedece a razones estéticas o paisajísticas, sino que, además, aporta a temas de ciudad tan importantes como la calidad del aire.
“Nos preocupa que la administración esté escogiendo la tala como política de mantenimiento silvicultural por encima de la poda, el tratamiento integral, el traslado y la conservación; pues la tala como práctica debería ser la última medida considerada por las autoridades”, señaló el concejal Jorge Torres.
Falta de solidez técnica
Ante la creciente polémica de las talas de árboles en la ciudad, Torres junto a su equipo decidió revisar las 190 fichas técnicas concernientes a las intervenciones de la carrera 9ª y uno de los tramos de la carrera 30, en las que encontramos inconsistencias que dejan en claro una falta de rigurosidad técnica. Estas son algunas de ellas:
Carrera 9ª
1. En la carrera novena, de los 92 individuos programados para ser talados, sólo 30 presentaban condiciones físicas y/o sanitarias que justificaban el tratamiento de tala. Los restantes 62 presentaban condiciones que ameritaban su permanencia en el lugar en el que se encontraban.
Carrera 30
1.

2.

Realmente, solo 4 de los 98 individuos analizados en este sector presentaban condiciones físicas y sanitarias para ser autorizada la tala.
Otra de las inconsistencias encontradas se refiere al número de árboles plantados en espacio público que, según Laura Mantilla, directora del Jardín Botánico de Bogotá, asciende a 86 mil durante el periodo 2016-2018, con una equivalencia de 8 árboles sembrados por cada uno talado; sin embargo la realidad corresponde a 23.278 árboles, lo que representa una relación de 2 sembrados por cada uno talado en espacio público.
Por otro lado, debemos entender que las talas autorizadas en espacio público ascienden a 21.662 y hasta el pasado mes de agosto se adelantaron 11.393, razón por la cual el concejal Torres aprovechó también para hacer una petición formal a la administración donde sugiere que: “es urgente la búsqueda de alternativas diferentes a la tala de árboles para afrontar proyectos de ciudad como el Metro y Transmilenio por la carrera 7ª, y para esto contemplar el traslado de los individuos arbóreos es una excelente opción”.
Mantener podría costar menos que talar y sembrar
Según el Jardín Botánico de Bogotá, en la capital existen 1’272.510 árboles en espacio público, y teniendo en cuenta la población de la ciudad esto significa 1 árbol por cada 6 personas; déficit importante al que se suma la tala injustificada a lo largo y ancho de la ciudad.
Por esto, finalmente es válido señalar que sería mucho más económico invertir en cuidar los árboles que se encuentran en Bogotá, que gastar recursos en tala y plantación de un nuevo arbolado urbano.









