El sonido del tecleo de las viejas máquinas de escribir que a diario usan los 23 escribientes se puede escuchar frente al Supercade de la carrera 30 con calle 26. Ellos llenan los formularios para cualquier tipo de trámite que se realice con el Distrito o con la Nación.
“No somos tramitadores, ellos son estafadores. Nosotros somos asesores tributarios, permanecemos en este lugar trabajando y no le hacemos diligencias a nadie. Nuestro trabajo es legal y a la vista del público”, afirmó enérgico Custodio Pinilla, que desde 1994 trabaja como escribiente y quien, además, es el presidente del Sindicato Independiente Nacional de Escribientes Públicos en el que están inscritas la mayoría de las personas que se dedican a este oficio.
“El más joven de nosotros tiene 50 años. Aquí parece un ancianato”, agregó entre risas Pinilla.
Ellos son unos expertos en llenar los formularios de cualquier tipo de impuesto como el del predial, el de vehículos, la retención en la fuente, la declaración de renta; también los de otro tipo de trámites como el que se usa para obtener la libreta militar. Además, realizan derechos de petición, declaraciones juramentadas y hasta cartas.
Por este trabajo, los escribientes cobran 40.000 pesos e incluyen el formulario, si es el caso. “Pero si nos vienen a consultar –aclara Pinilla– cobramos cero pesos, solo recibimos el pago si se hace un trabajo a máquina”.
Pinilla llegó a Bogotá en 1979, después de haber estado en el Ejército. “Conocí este oficio siendo ayudante de los escribientes que se hacían en la carrera Séptima con Décima”, dijo Pinilla.
Pero para llegar a su cargo actual tuvo que trabajar y capacitarse por varios años. “Llegaba a las 9 a. m., allí les ayudaba a los clientes con las sillas y en la noche iba a una academia que quedaba la calle 63 con Séptima. Allí aprendí de mecanografía y de ortografía”, narró.
Junto a Pinilla también trabaja Alejandro Rey, quien lleva 35 años como escribiente en este mismo sector. “Aquí quedaba la Tesorería Distrital y ahí trabajaba uno de mis hermanos al que le llevaba el almuerzo. Después de que se lo entregaba me quedaba observando el trabajo de los escribientes y así lo aprendí”.
Rey asegura que tiene clientes a los que les realiza sus declaraciones de renta que ganan hasta más de 100 millones de pesos al mes. “Antes de la reforma tributaria del presidente Juan Manuel Santos pagaban 3 millones de retención, pero ahora les van a quitar hasta 7 millones. A ellos les cobro 300.000 pesos por este servicio”.
Para conocer cómo hacer estos procesos, siempre están pendientes de las modificaciones de todos los decretos y leyes que se expidan en el país. “Esa última reforma de Santos tuvo muchos cambios”, agregó Rey.
Los escribientes son conscientes de que las nuevas tecnologías llevarán su oficio a la extinción. “Con este trabajo saqué a mis hijos adelante, pero en esta época da apenas para subsistir porque todo está automatizado”, dijo Pinilla.
Por esta razón, se han hecho intentos para formalizar su trabajo. Un ejemplo fue el que lideró la entonces alcaldesa de Teusaquillo, Sandra Jaramillo, quien ahora es concejal de Bogotá.
“Eso fue en el 2005, era una época en que se comenzó a terminar con las ventas ambulantes, pero con los escribientes era diferente, ellos son de otra época, casi un símbolo y prestan un gran servicio. Por eso los intentamos inscribir en programas con el Instituto para la Economía Social (Ipes)”, indicó Jaramillo.








