- Distribuidores del diésel en Colombia podrían generar incentivos a los operadores para mantenerse como el combustible predominante en Transmilenio
- La tarifa sigue siendo muy favorable para los operadores privados y el servicio a los ciudadanos no es recompensado
Una posible colusión entre empresas que participan en la licitación de Transmilenio, la campaña incentivos que puedan empezar a hacer las empresas que distribuyen diésel y la tarifa que seguirá favoreciendo de manera preponderante a los operadores sin una real mejora en el servicio, son las nuevas inquietudes que desde ya se plantea el concejal Jorge Torres con respecto a la licitación de Transmilenio cuyos pliegos finales deberán conocerse al terminar el mes de mayo.
El concejal solicitó que los entes de control, especialmente la Contraloría tenga un especial cuidado porque se ventila que existe un serio riesgo de colusión. “Los operadores podrían ponerse de acuerdo para no incorporar tecnologías limpias. Hay que prender las alarmas, hay mucho ruido al respecto y le pido a los órganos de control, a la Procuraduría principalmente que comience a hacer la verificación de ese aspecto y que no tengamos líos por este motivo”, afirmó el concejal Torres.
A su vez el cabildante denominó como el contraataque del diésel la idea de que tanto los fabricantes de buses a diésel como la industria del petróleo no se van a quedar manicruzados de ver cómo los van desplazando en un país donde lamentablemente ellos han sido la fuerza predominante en el mercado. “Es muy factible que se generen una serie de incentivos a los operadores y hay que estar muy atentos a que esa serie de incentivos no traigan como consecuencia un rezago de las tecnologías limpias que ha sido nuestra principal apuesta con la firme idea de mejorar la calidad del aire y así la salud de los bogotanos”.
En cuanto a la tarifa, el concejal Torres señaló que “hace 18 años cuando inició el sistema había muchas incertidumbres, no se sabía si el sistema iba a funcionar, si los bogotanos iban a responder a este nuevo modelo de transporte, y lo que hoy tenemos con absoluta claridad es que se suben 2.5 millones y medio de bogotanos diariamente lo que ha hecho que este sistema sea el más eficiente de América Latina. Sin embargo, la nueva fórmula de la tarifa mantiene los mismos elementos como el factor de kilómetros recorridos mientras el factor de calidad sigue siendo un saludo a la bandera”, se lamentó el concejal.
Para el cabildante el factor de incentivos y desincentivos, como es denominado en la actual licitación dicho ítem de calidad, no genera reales escenarios para que los operadores cumplan puntualmente y respondan al mantenimiento, a la precisión de frecuencias y a la afectación ambiental, que a su juicio “son elementos de calidad que están asociados a que el usuario reciba un mejor servicio cada vez que usa el sistema de Transmilenio y así las utilidades para los privados siguen siendo bastante favorables en tanto para los usuarios no hay beneficios”.
Desde ya el concejal advierte que frente a la consecución de buses eléctricos esto desafortunadamente no va a ser una realidad: “Lamentablemente lo que se observa es que por los precios de referencia no se tendrían en cuenta dichos buses porque la inversión inicial es más alta a pesar de que la operación resultaría mucho más baja y el beneficio sería muy importante para la ciudad”.
El concejal Jorge Torres espera que la Administración Distrital siga atendiendo la serie de inquietudes que se plantean y esté alerta frente a las posibles amenazas que se consideran puedan llegar a presentarse en el marco de la importante licitación de la nueva flota de buses de Transmilenio, fases 1 y 2, considerando una mejor calidad del aire y la salud de los bogotanos como principales objetivos en el marco de este proceso.
Mayor información:
Gustavo Monje
Cel. 314 2241660
Jefe de Prensa
Concejal Jorge Torres
www.somosculturaciudadana.com








