En el contexto del establecimiento del proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2026, Baena advierte que el país enfrenta un profundo deterioro fiscal, el cual es producto de un modelo de gasto desbordado, rezagos crecientes y promesas sin respaldo financiero. “El Gobierno radica un presupuesto de $556 billones, pero ni siquiera ha podido ejecutar bien el de este año. ¿Con qué criterio planean más presupuesto, sí ni siquiera han resuelto los pasivos que vienen arrastrando desde 2023 y 2024?”, afirma Baena.
Durante 2024, el Gobierno proyectó un presupuesto de $502,6 billones sin tener cómo financiarlo. Como consecuencia, recortó $27,4 billones y aun así cerró el año con cuentas por pagar por $62,8 billones, lo que ha generado presión sobre el presupuesto de 2025. La deuda pública ya alcanza el 59,3 % del PIB, y el déficit fiscal proyectado para este año llega al 7,1% del PIB, uno de los niveles más altos en las últimas dos décadas.
“Esta no es una situación heredada ni una simple fluctuación económica: es el resultado directo de decisiones irresponsables, de un gobierno que promete más de lo que puede cumplir, y que compromete el presupuesto de los próximos años para tapar los huecos del presente”, afirma el concejal.
Además, a mitad de año, el Gobierno solo ha ejecutado poco más de un tercio del presupuesto actual, cuyo rezago más grave se evidencia en la inversión pública, con $25,2 billones sin ejecutar. Así pues, para el 2026 el mayor riesgo es la incertidumbre. El Gobierno promete una nueva reforma para aumentar los ingresos, pero no hay claridad sobre su contenido, ni certeza de que el Congreso la apruebe. Sin esa reforma, el presupuesto para el próximo año se queda sin sustento y el país enfrentaría un periodo de parálisis fiscal.
“¿Cuál es el plan del Gobierno si no le aprueban la reforma? ¿Volver a recortar, volver a endeudar al país, seguir dejando cuentas sin pagar?”, insiste el concejal. Y agrega una advertencia clave: “Todo esto compromete al próximo presidente. Las decisiones de hoy están amarrando el futuro inmediato del país”.
Finalmente, Baena lanza un llamado urgente a los candidatos presidenciales:
“¿Van a seguir haciendo promesas sin hablarle con franqueza al país sobre la situación que van a recibir? ¿Qué van a hacer frente a este desorden fiscal? ¿Van a continuar con los mismos discursos o a proponer un verdadero plan de recuperación responsable?”
Para el concejal, Colombia necesita dejar atrás la improvisación y recuperar una política fiscal seria, transparente y orientada a largo plazo.
“El país no puede funcionar con cifras infladas ni con reformas de papel. Gobernar es priorizar, es decidir con responsabilidad. Lo que deja este gobierno es un Estado comprometido, con márgenes reducidos y muchas cuentas por pagar. Que nadie se llame a engaño: esta crisis no es del futuro. Es del presente, y exige respuestas ya”, concluye.








