Si en lugar de comparendos pensáramos en regular de manera adecuada el espacio público seguramente se facilitaría a los conductores el estacionamiento y de paso generaríamos una fuente de ingreso al Distrito.
Esta iniciativa debe ser gestionada con mucha responsabilidad, especialmente si su manejo es concesionado, para que se eviten problemas con su aplicación. La seguridad, un tema que incluso representa un reto para parqueaderos privados, es una de las principales preocupaciones: ¿Cómo garantizarle al conductor que deja su carro en vía pública que no lo van a robar? La solución planteada desde la Administración y ponentes del proyecto es a través de una póliza de responsabilidad. Y es lo mínimo que podríamos ofrecerles a los conductores que van a pagar por un tiquete de parqueo en vía pública.
También se debe vigilar que no haya excesos contra los ciudadanos, especialmente con las comunidades cercanas a las zonas de posible parqueo en vías; de ahí la importancia de gestionar bien dentro de las áreas prioritarias sobre las que ha hecho hincapié la Administración: Candelaria, Chapinero, Usaquén, Teusaquillo y Suba, en las cuales las presiones del transporte son altas por la circulación masiva de vehículos y las ofertas de parqueos son bajas.
Si bien se planteó que Bogotá obtenga ingresos económicos implementando la medida, se sugiere que sean destinados al mejoramiento del Sistema Integrado de Transporte Público – SITP – Sin embargo, no es eficiente generarle mayor capital a un sistema que desde su creación carece de sostenibilidad financiera.
Ciudades como Nueva York, Ámsterdam, San Francisco y Santiago de Chile los han implementado con éxito, en Colombia, Pereira, Medellín y Manizales son referentes del parqueo en vía pública. Bogotá, por supuesto, tendría que adaptar el sistema a sus características y necesidades particulares como brindarles a los conductores opciones en aquellos corredores secundarios o terciarios, evitando congestiones, garantizando seguridad y agilizando el estacionamiento.
Al igual que en otros países en Colombia se busca adoptar el uso de parquímetros, como una manera de apropiar la tecnología en vías públicas de la capital, en donde incluso se plantea que los usuarios tengan acceso a mapas de las zonas a través de aplicaciones móviles, que permitan identificar los espacios disponibles en los perímetros más cercanos.
Sería interesante pensar en que, además de la tecnología, algunos sectores de parqueo en vía pública puedan ser gestionados por los conocidos “trapo rojo”, que durante años han prestado su servicio informal en las calles. Una buena capacitación y un modelo apropiado de vinculación, ayudaría a solucionar, de paso, un problema social.
Así que parqueo en vías públicas sí, pero con reglas de juego claras.







