Colombia tiene una deuda muy alta con la protección ambiental y animal. Es lamentable ver cómo nuestra diversidad en flora y fauna, a la cual hacemos alusión con tanto orgullo, es explotada, ultrajada y maltratada a cada minuto en el territorio nacional. La indolencia e indiferencia no pueden seguir siendo parte de nuestra sociedad ante esta realidad, más aún cuando el Estado colombiano ha tomado la determinación de construir un nuevo país en paz para toda su población. Pero ¿hasta cuándo tendremos que esperar para que la paz llegue también a la naturaleza y a los animales que habitan con nosotros?
Quienes nos acompañan el día de hoy en el Concejo de Bogotá entienden mejor que nadie esta terriblesituación. Su dedicación, compromiso y amor por aquellos que no tienen voz y que se encuentran en estado de indefensión, nos alientan a brindarles mejores herramientas desde el ámbito político y legal para la protección de los animales y el medio ambiente. Un compromiso que debemos adquirir como sociedad que busca, por todos los medios posibles, reducir la violencia que tanto daño nos ha hecho.
Por lo anterior, comprendemos que es un trabajo de largo aliento el proteger a los animales,y que estálleno de tropiezos y desilusiones. Sin embargo, grandes logros se han alcanzado en los últimos años en el planeta; la humanidad está reflexionando,está abriendo los ojos sobre la importancia de teneruna mayor consciencia ambiental, ya que solo tenemos un planeta que nos reclama que cambiemos nuestros hábitos, para de esa maneraresguardar y defender el medio ambiente, que nos brinda abrigo y protección.
Hoy en día podemos concebir el maltrato animal como un delito en nuestro país. Los animales se han convertido en sujetos especiales de protección por la ley. En un país con altos niveles de violencia como Colombia, es fundamental encontrar todos los medios idóneos para reducir al máximo cualquier tipo de maltrato que atente contrala vida.
Ha sido un largo tiempo el que hemos tomado como país para llegar a estas reflexiones como sociedad, y concluir que debemosproteger de manera más decididael medio ambiente. Cabe resaltar que fue el 18 de noviembre de 1964 cuando se creó la Asociación Defensora de Animales (ADA), cuya relevancia radica en que posibilitó la articulación de un discurso en el que se aludía tanto al cuidado de animales domésticos como a la preservación del medio ambiente. Sobreesta experiencia adquirida se logró formular la Ley 84 de 1989, también conocida como la Ley de protección animal.Pero recordemos que el Artículo N° 71 de esta ley dio lugar a un debate en torno a la legitimidad de los espectáculos taurinos. Hoy está ante el Congreso de la República la abolición de esta antigua práctica cultural, una tradición que –creemos-no le aporta a nuestrasociedad, a nuestros niños, jóvenes y adultos, absolutamente nada de los valores que queremos cultivar de no violencia, de no maltrato y de protección integral de la vida. Valores que el país anhela construir y mantener en paz. No nos cansaremos de repetirlo, la vida es sagrada, y las corridas de toros deben ser abolidas en Bogotá y en todo Colombia.
La anterior causa ha llevado a laconformación y actuación de grupos sociales que buscan abolir los espectáculos taurinos en la ciudad. Se tiene registro de que dichas actuaciones se intensificaron hacia finales de la década de 1990, de manera que para el año 2000 ya se contaba con grupos queproclaman, y han seguido proclamando hasta nuestros díasla lucha antitaurina en Bogotá. Lo anteriorgeneró el surgimiento de nuevos debates en torno al tema del trato que se da a los animales, los cuales hicieron posible que otras prácticas, además de la tauromaquia, el tráfico de especies silvestres y actos de maltrato infligidos a perros y gatos fueran cuestionados y rechazados de manera más vehemente.
En consecuencia, temáticas como el uso de animales en espectáculos, la experimentación con animales, la producción y explotación animal, se incorporaron paulatinamente a la agenda y a las demandas de los grupos abocados a la protección de los animales en la ciudad,lográndose de esta manerallegar a la expedición de leyes que prohibieran los circos con animales (Ley 1638 de 2013), se prohibiera la circulación de vehículos de tracción animal (Decreto 119 de 2013 de Bogotá), y la más reciente, la Ley 1774 de 2016, que castiga el maltrato animal en Colombia. Grandes logros desde el ámbito legal, que hoy deben generar cambios en la sociedad colombiana en cuanto a su relación con los animales, y los derechos que han adquirido gradualmente.
El reto ahora es hacer cumplir estas leyes y decretos.Para eso el papel de la pedagogía en torno al rescate y la protección animal que las fundaciones y líderes desarrollan, al igual que la actuación del Estado, son fundamentales para cambiar la cultura de los colombianos frente al cuidado animal y ambiental. Una apuesta que tenemos muy clara y sobre la cual nos mantenemos firmes, porque creemos que por medio de la cultura ciudadana, es decir, con educación y pedagogía, lograremos combatir el maltrato animal en Bogotá. Ese fue el compromiso que adquirimos cuando llegamos al Concejo de la ciudad.
Por otra parte,por el trabajo constante y por la determinación de diferentes gobiernosfrente a este tema, al igual que por la presión de los grupos sociales, hoy Bogotá cuenta con el Instituto de Protección Animal, que, además tiene los recursos necesarios(100.000 millones de pesos) para proteger y generar campañas pedagógicasdirigidas a la ciudadanía para el cuidado animal.
Aunque los recursos y el Instituto existan, la indolencia y el maltrato animal siguen siendo parte de las noticias de cada día en la ciudad. Tan solo el mes pasado, en la localidad de Usme varios animales fueron envenenados. El abandono de sustancias tóxicas es un delito ambiental contemplado en el artículo 332 del Código Penal, con una pena de 2 a 5 años de cárcel, mientras que el maltrato animal se penaliza, según el artículo 339A,con penas de 1 a 3 años de cárcel. Por otra parte, el Escuadrón Anticrueldad de la Policía ha rescatado en lo corrido del año a 80 animales, gracias a las denuncias ciudadanas. Para la administración distrital es un compromiso el bienestar de los animales. Por eso este año se han realizado más de 130 visitas y 83 aprehensiones.
Vemos como un problema en crecimiento y con bajo controlel tráfico ilegal de fauna silvestre, considerado la tercera actividad ilícita más lucrativa del mundo, después del narcotráfico y el tráfico de armas. Problema que sigue siendo uno de los mayores desafíos para las autoridades de Bogotá, especialmente cuando nos aproximamos al fin de año, momento en el cual se incrementa dicho comercio ilegal, si tenemos en cuenta las cifras conocidas en enero pasado, cuando las autoridades recuperaron 418 animales, el equivalente al 15% de los animales que se recuperaron en todo el año.
Desde que llegamos al Concejo de Bogotá hemos sido vigilantes de puntos de la ciudad como la Plaza del barrio Restrepo, y de las páginas webdonde se venden mamíferos, aves y reptiles, abasteciendo un mercado exótico de furtivos compradores que no dimensionan el daño que se le hace a los propios animales y a los ecosistemas a los que pertenecen. En 2016 las cifras de animales incautados fueron las siguientes: 1.553 aves, 517 reptiles, 76 mamíferos, 7 anfibios y otros 7, para un total de 2.160, es decir, 577 menos que el año pasado, para un descenso del 21%. La Secretaría de Ambiente afirma que recuperó 2.737 animales silvestres, de los cuales 1.879 son aves, 93 mamíferos, 589 reptiles, 23 anfibios y 125 invertebrados. En enero la Administración Distrital recuperó 312 aves, 7 mamíferos, 74 reptiles y 25 invertebrados.
El control del tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre no puede entenderse solamente desde las acciones de tipo policivo; es importante que la ciudadanía, se haga consciente de la problemática del tráfico de fauna y entienda su importante papel como primer obstáculo o estímulo para la tenencia ilegal de especímenes.
Es un compromiso adquirido que tenemos, el de empezar a reducir las estadísticas. Se debe aplicar la ley. Las normas están hechas para cumplirse, para aplicarse. Obviamente, no solo con la policía. Es necesaria la cultura ciudadana para incentivar cambios morales y sociales en las personas en su relación con los animales. Hoy Bogotá tiene cifras alarmantes en perros y gatos en abandono, aproximadamente 1.200.000 según cifras de un estudio de la universidad UDCA para 2016 en Bogotá.
El problema persiste y se sigue reproduciendo sin control. La culpa no es de los animales. La culpa es de nosotros. Es nuestra responsabilidad, es por medio de los instrumentos políticos y jurídicos que se debe a cambiar esta triste realidad. Debemos promover efectivas campañas de esterilización, campañas de adopción, campañas para desincentivarla compra animales domésticos, y de cuidado y protección animal. Porque, así como lo escribió Regan, T. (1983). The case for animal rights, creemos que los animales tienen derechos y deben ser respetados.
Para finalizar, "los seres humanos son una parte del reino animal, no aparte de ella. La separación de "nosotros" y "ellos" crea un cuadro falso y es responsable de mucho sufrimiento. Es parte de la mentalidad del grupo / fuera del grupo que conduce a la opresión humana de los débiles por los fuertes como en los conflictos éticos, religiosos, políticos y sociales ". - Marc Bekoff. Defensor, biólogo y escritor de la relación del hombre con el mundo animal.







