"La Administración debe garantizar la prestación del servicio de manera continuada entre los ya conocidos comedores comunitarios y la puesta en marcha de los procesos de seguridad alimentaría, propuesto por esta administración, consistente en canastas y bonos de la Secretaría de Integración Social", expresó el Concejal.
Surgen interrogantes ante el cambio de modelo y las consecuencias que estas han generado en poblaciones como la de Ciudad Bolívar, Bosa, San Cristóbal, entre otras: ¿Qué ha pasado con el censo? Ha arrojado este censo, determinaciones puntuales, frente a los adultos mayores que se ven incapacitados para desplazarse con un bono a reclamar su almuerzo o por el contrario a preparar su alimento al recibir la canasta? Qué tratamiento especial tiene trazada la Administración, igualmente para la población con discapacidad? Qué garantías presta el nuevo modelo a nivel nutricional para el desarrollo de los niños? ya que, es diferente que se le brinde al niño una ración alimentaría balanceada ya preparada, que de pronto un bono o canasta, que dadas sus necesidades, puede llegar hasta comercializarse? ¿Cuántos adultos mayores, niños y niñas y discapacitados se han quedado sin alimento con la entrada de este nuevo modelo, al cerrar los comedores?
El Concejal Roger Carrillo, exige que este modelo de transición no genere traumatismos en la población vulnerable. Los niños y niñas, adultos mayores y discapacitados son los principales afectados en el cambio de un modelo que no se planificó bien. Es una responsabilidad de la Secretaría de Integración Social prestar este servicio, en cumplimiento del derecho fundamental a la vida consagrado en nuestra Constitución Política.
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Mabel Rocio Castillo
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