Se entiende como vendedor informal a las personas que se dedican al comercio de bienes o servicios en el espacio público como su medio básico de subsistencia. Según cifras del IPES se han identificado 25.560 vendedores ambulantes, de los cuales 8.179 ya han sido reubicados en centros comerciales, cursos de formación, emprendimiento y quioscos instalados por el Distrito.
Tal y como lo muestran las cifras, son muy pocos los vendedores informales que han aceptado las alternativas económicas y comerciales que ofrece el IPES, esto nos lleva a evaluar si las ofertas ofrecen verdaderos beneficios para esta población o si el problema radica que no están siendo comunicadas de manera efectiva.
Acabar con los vendedores informales simplemente expulsándolos por la fuerza no es una solución razonable; el problema de fondo realmente no es el vendedor, sino la imposibilidad de ganarse la vida de otra forma y la falta de oportunidades laborales, entonces lo que se está haciendo es atacando a la víctima del problema, no el problema como tal.
Es evidente que hacen falta muchos controles sobre la gestión y manejo del tema de vendedores informales en el Distrito, tanto sobre su ubicación como las estrategias para atacar las nuevas modalidades de vandalismo que se aprovechan de las circunstancias de los vendedores.
Mafias, inseguridad, comparendos injustificados y falta de oportunidades laborales, hacen parte de los problemas que aquejan a estos comerciantes.







