Respondiendo a lo anterior el cabildante del partido liberal considera que es causado por el hecho que cada conductor debe comprar su dispositivo para el vehículo y ellos deben hacerse responsables de la tablet en caso de pérdida o robo. Esto no es bien acogido por los taxistas y se debe principalmente a la inseguridad que se vive en nuestra capital, además opino que muchos no están familiarizados con esta tecnología por tal motivo el cambio no se hace de manera fácil sin ningún tipo de restricción.
Un proyecto que pretende la implementación de los taxis inteligentes en la ciudad (vehículos que cobran la carrera por medio de una plataforma digital). Es algo prometedor pero creo que al sistema le falta un cambio administrativo de operación tal y como está planteado en la actualidad para migrar a este proyecto de nueva modalidad porque esto sigue generando choques entre los conductores y ciudadanos.
Según la Secretaría de Movilidad, en Bogotá están operando menos del 10% de los taxis proyectados vinculados al sistema, además se está a la espera que el Ministerio de Transporte corrija cualquier irregularidad presentada en la resolución 2163 de 2016 que reglamenta el transporte de lujo en Colombia y del cual depende el uso de las tabletas en los taxis. Todavía queda faltando el 90 %, por implementar y esto es principalmente porque los actores de este proyectos no saben con exactitud la comparación entre la app ‘Taxis inteligentes’ y el taxímetro, y creen que esta medida los va a afectar directamente.
Para finalizar se pretende con esta nueva tecnología que el usuario pueda conocer con antelación el recorrido y el costo de la carrera, por lo tanto el usuario estaría más seguro, pues tiene acceso a la información del conductor, que es monitoreado vía registro de conductores, y puede calificar el servicio al final del recorrido. Sin embargo, aunque esta sea una herramienta fácil y completa, todavía no se han cubierto temas fundamentales como dificultades y problemas con la plataforma, también la poca cobertura en la ciudad, el GPS y que no están debidamente programadas.
Además la difusión de la información para que los usuarios conozcan cómo funciona el servicio para que no se nieguen a utilizarlo. La regulación y los precios deben ser claras para evitar que la gente prefiera entrar a plataformas irregulares como Uber, Beat o Cabify.







