Hoy la Avenida Longitudinal de Occidente, debe concebirse no como un eje de movilidad sino como eje de ordenamiento territorial regional, que respete los usos del suelo ya previstos en el POT, la biodiversidad, la conectividad ecológica y por supuesto la no afectación a los humedales, por su importancia estratégica como proveedores de servicios ecosistémicos inigualables, no sólo para Bogotá sino para el mundo.
Debe hacerse claridad que los 100 metros de ancho que se mencionan, no corresponden al área endurecida, equivalen al terreno disponible para la construcción de la vía y no necesariamente va ocupada por calzadas vehiculares, las áreas no endurecidas pueden ser aprovechadas como conectores ecológicos, dotación de equipamientos como aulas ambientales de escala menor y promotores de renovación urbana.







