De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría Distrital de Salud, mientras se reporta una disminución en los nuevos diagnósticos de VIH, los casos de personas que ingresan al sistema con diagnóstico de SIDA aumentaron de 118 en 2024 a 179 casos reportados hasta octubre de 2025, lo que plantea serias dudas sobre la oportunidad del diagnóstico y el acceso efectivo al tratamiento.
Bogotá se comprometió, en el marco de las Declaraciones de París y Sevilla, a cumplir las metas internacionales de ONUSIDA para poner fin a la epidemia del VIH; sin embargo, el Plan Territorial de Salud solo mide uno de los tres componentes del objetivo 92-92-92: el porcentaje de personas que conocen su diagnóstico.
Aunque la Secretaría Distrital de Salud reporta miles de pruebas rápidas realizadas, actividades educativas y distribución masiva de preservativos, no existe evidencia pública que permita demostrar el impacto real de estas acciones, especialmente en las localidades con mayor concentración de casos como Chapinero, Santa Fe, Los Mártires y La Candelaria. Además, una proporción significativa de personas diagnosticadas corresponde a población no asegurada o en alta vulnerabilidad, lo que pone en entredicho la articulación con las aseguradoras y afecta la continuidad del tratamiento. En 2025, la mortalidad asociada al VIH alcanza de manera preliminar 266 muertes, una cifra que refuerza la urgencia de revisar la respuesta institucional.
Desde la bancada proponente, el concejal Oscar Bastidas solicitó:
- Definir e implementar indicadores diferenciados y medibles para cada componente de la meta 92-92-92.
- Fortalecer la coordinación entre la Secretaría de Salud y las entidades aseguradoras para garantizar acceso oportuno y continuo al tratamiento, especialmente para población vulnerable.
- Establecer mecanismos públicos de seguimiento y rendición de cuentas sobre las estrategias anunciadas.
El debate concluyó con un llamado urgente al Distrito a pasar de los anuncios a los resultados, fortalecer la transparencia y garantizar una atención digna, continua y libre de discriminación para las personas que viven con VIH.
“Cerrar las brechas en VIH no es solo una meta técnica; es una responsabilidad ética y social que Bogotá no puede seguir postergando”.
Elaborado por: Nathalia Rodríguez – Oficina de Comunicaciones H.C. Oscar Bastidas








