Durante un debate de control político citado por la bancada del Nuevo Liberalismo - En Marcha el concejal Jesús David Araque instó a la administración distrital a repensar su política social. “Necesitamos repotenciar los programas de bonos canjeables, transferencias monetarias y canastas familiares para enfrentar tiempos difíciles, y al mismo tiempo debemos hacerlo con una real planeación financiera”, señaló el cabildante.
Si bien es cierto que Bogotá ha dado importantes pasos en la reducción de la pobreza, todavía hay 440 mil personas que no logran comprar una canasta básica alimentaria en la capital del país, una cifra que equivale a la población de Manizales.
“Por eso creo que aunque los esfuerzos que se están haciendo son importantes aún no son suficientes. Tenemos que pensar una política social con enfoque de género y enfoque territorial”, agregó el concejal.
Además el cabildante manifestó que: “no podemos seguir haciendo política social sin poner a las mujeres en el centro. Sabemos que las jefas de hogar tienen mayores niveles de pobreza. Sabemos que cuando ellas tienen el control de los recursos, mejoran las condiciones de vida de toda su familia”.
Transferencias monetarias con enfoque de género
El cabildante propone traer a Bogotá programas como el Prospera implementado en México, el cual otorga recursos a casi 7 millones de familias mexicanas para fortalecer su alimentación, salud y educación, o el programa Benazir Income Support Programme de Pakistán, que lleva implementándose desde hace 17 años y tiene un claro enfoque de género.
“Incorporar el enfoque de género no es un tema técnico. Es una posición política. Es reconocer que la desigualdad no solo es económica, sino estructural, cultural y arraigada en una cultura machista”, indicó el concejal.
Según el DANE (2022) las mujeres jefas de hogar tienen un porcentaje de pobreza monetaria y de pobreza monetaria extrema mayor al que presentan los hombres. Este tipo de acercamientos aportarían a la reducción de desigualdades en la ciudad, garantizando mayor bienestar y aportando en gran medida a la reducción de la pobreza de género.
Transferencias monetarias con enfoque territorial
La pobreza en Bogotá no es homogénea. Tiene rostro, tiene dirección y tiene localidad. En Usme, Ciudad Bolívar y Bosa se concentran los niveles más altos de pobreza monetaria. Y sin embargo, aún tenemos brechas enormes en la focalización, en la cobertura, en la presencia institucional en los barrios populares y, sobre todo, en los sectores rurales y étnicos.
“Necesitamos que el programa tenga una capacidad real de leer el territorio, de adaptarse a su diversidad, de coordinarse con las alcaldías locales. Y, además, que haya un mecanismo de seguimiento público, con datos abiertos por localidad. Esto es transparencia, pero también democracia territorial”, finalizó el concejal.








