Hoy quiero dirigirme a la ciudadanía con total transparencia, como siempre lo he hecho. Recibo con respeto, la decisión en primera instancia de la Procuraduría General de la Nación de suspenderme e inhabilitarme por 14 meses. De igual manera, nos preparamos con mi equipo jurídico para presentar la apelación ante la segunda instancia y, si es necesario, acudir a los jueces de la República. Porque estoy convencido de mi inocencia, y sobre todo, de la nobleza de las causas que defiendo.
No es casualidad que este tipo de fallos aparezcan justo cuando se acercan los procesos electorales. No es coincidencia que se intente frenar a quienes no hacemos parte de las viejas roscas ni de los pactos del silencio. Es evidente que a ciertos sectores les incomoda que voces diferentes crezcan y denuncien lo que otros prefieren callar.
Durante estos años he señalado con claridad las irregularidades en la movilidad de Bogotá:
los abusos del sistema sancionatorio, el negocio de las cámaras, la falta de transparencia en la contratación y la desconexión total entre la administración y los ciudadanos que todos los días deben sobrevivir en medio del caos vial.
Y sí decir la verdad en la política tiene un costo. El costo de no callar, de no venderse, de no dejarse presionar ni comprar, el costo de representar causas reales, no intereses privados, ese costo lo asumo con la frente en alto, porque estoy convencido de que vale la pena.
Respondí ante un procedimiento irregular, y demostraré ante la justicia que mi actuar fue legítimo. Pero más allá del proceso, lo que hoy quiero dejar claro es que esta lucha no se detiene. Ni los ataques, ni las maquinarias van a detener una causa que nació del gremio de motociclistas y conductores para defender sus derechos y para defender el pueblo.
Seguiré trabajando dentro o fuera del Concejo porque la causa de los conductores, de la justicia social y de la transparencia no depende de un cargo: depende de la convicción y esa convicción está más firme que nunca.
Comienzan los movimientos políticos antes de elecciones para impedir que nuevas voces lleguen más alto. Tienen miedo, porque saben que personas como yo no llegamos a negociar, sino a destapar la mafia y la corrupción. Tienen miedo porque no nos pueden controlar, porque no dependemos de ellos.
Mientras tanto, políticos y funcionarios que cometen faltas mucho más graves siguen intocables, protegidos por el mismo sistema que hoy intenta silenciarme. Esa doble moral es precisamente la que nos tiene como país sumido en la desconfianza.
Por eso no me victimizo e invito a todos los ciudadanos, a los conductores, a los moteros, a los trabajadores y líderes sociales a no rendirse. A mantener viva la voz de quienes creemos que Bogotá y Colombia merecen una política distinta, transparente y al servicio de la gente. Porque esta lucha no es mía: es de todos los que no se dejan arrodillar ante la injusticia ni se callan frente a los abusos de poder.
A los que me han acompañado en este camino, gracias por la solidaridad, por la fuerza y por no perder la fe. Seguiremos adelante, con la frente en alto, porque la verdad siempre encuentra su camino.
Julián Forero “Fuchi”
Concejal de Bogotá
29 de Octubre de 2025
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