Más de 350 empresarios de la economía nocturna de Bogotá, acompañados por la concejala Quena Ribadeneira, solicitaron al alcalde Carlos Fernando Galán reconsiderar la decisión de extender la ley seca al viernes previo a la jornada electoral, una medida que, según advierten, generará graves afectaciones sobre el empleo, el comercio y la actividad económica de la ciudad.
La cabildante señaló que Bogotá se convirtió en la única ciudad del país en ampliar una restricción que tradicionalmente inicia el sábado, imponiendo una carga adicional sobre miles de trabajadores, comerciantes y emprendedores que dependen de la actividad nocturna. “No es razonable que una decisión de esta magnitud termine afectando a quienes generan empleo y dinamizan la economía de la ciudad, especialmente cuando ninguna otra capital del país ha considerado necesaria una medida similar”, afirmó.
Empresarios advierten graves afectaciones económicas
Los empresarios firmantes de la petición manifestaron su preocupación por el impacto que tendrá la medida sobre un sector que genera miles de empleos directos e indirectos en Bogotá. Según sus estimaciones, solo durante la jornada del viernes podrían dejar de circular cerca de 180 mil millones de pesos en la economía de la ciudad, afectando directamente a bares, restaurantes, gastrobares, discotecas, hoteles, proveedores y trabajadores vinculados a la actividad nocturna.
Además, señalaron que la restricción coincide con un viernes de quincena, una de las fechas de mayor movimiento comercial del mes, y con una temporada de alta actividad impulsada por eventos deportivos internacionales, factores que incrementan significativamente las pérdidas proyectadas para el sector.
Ribadeneira recordó además que la economía nocturna es uno de los sectores que más empleo genera en Colombia, con más de 1,65 millones de puestos de trabajo, de los cuales el 65 % corresponde a mujeres y cerca del 30 % a jóvenes menores de 28 años. “Detrás de cada establecimiento hay familias, trabajadores, proveedores y pequeños empresarios que dependen de esta actividad para su sustento. Cada día de cierre representa ingresos que no se recuperan y oportunidades que se pierden”, señaló
“Mientras los empresarios hacen esfuerzos para sostener empleos, pagar nóminas y mantener sus negocios abiertos, la Administración Distrital sigue tomando decisiones sin medir sus consecuencias económicas. Este no es un golpe aislado: para cientos de establecimientos será el segundo fin de semana consecutivo de pérdidas. Bogotá necesita una Alcaldía que trabaje de la mano con quienes generan empleo, no que los convierta en los principales afectados de cada decisión”, concluyó la concejal.









