Fueron cinco las razones esgrimidas por los concejales firmantes de este derecho de petición. En primer lugar, el proyecto Primero Línea del Metro del Bogotá no se encuentra acorde con el Plan de ordenamiento Territorial ni con el Plan Maestro de Movilidad, normas de obligatorio cumplimiento. Segundo, la interventoría no ha certificado los estudios de factibilidad requeridos para la emisión del Conpes 3900 porque dichos estudios aún están en ejecución, como lo confirmó el mismo gerente de la empresa Metro en diferentes medios de comunicación al día siguiente de ser aprobado el proyecto de acuerdo por el Concejo. Tercero, al no existir la certificación de factibilidad no se podía declarar la importancia estratégica del proyecto. Cuarto, el Consejo de Gobierno Distrital desconoció los requisitos exigidos por el Decreto 1068 de 2015 para la declaración de importancia estratégica. Y Quinto, el Confis no verificó que existiera actualmente la ejecución presupuestal exigida para vigencias futuras ordinarias, so pena de tratarse de vigencias futuras excepcionales.
Dichos argumentos fueron los mismos que sustentaron la ponencia negativa de la concejal Xinia Navarro al proyecto de acuerdo presentado por la Administración Distrital, y que compartieron en sus posturas y análisis durante el debate los concejales Gloria Stella Díaz, Jairo Cardozo, Juan Carlos Flórez, Marco Fidel Ramírez, Antonio Sanguino, Jorge Durán Silva, Hollman Morris, Celio Nieves, Álvaro Argote y Manuel Sarmiento, firmantes de esta petición.
Concluyeron los peticionarios que el Acuerdo Distrital No.691 del 2 de noviembre de 2017, sancionado por el Alcalde Mayor, presenta vicios e irregularidades y, por tratarse de una obra fundamental para el desarrollo de la ciudad, sería irresponsable comprometer recursos públicos sin un sustento claro para su ejecución, por tanto, el proyecto Primera Línea del Metro debe volver a ser discutido y aprobarse hasta cuando no haya ninguna inconformidad legal frente a él







