- Proyecto podría generar sobrecarga en vías alternas como las carreras 9 y 11, indicó la concejal Donka Atanassova.
- Cabildo advierte riesgos sobre el equilibrio ambiental de la zona.
En sesión plenaria, el Concejo de Bogotá adelantó un debate de control político sobre la construcción del Corredor Verde en la carrera Séptima, citado por los concejales José Cuesta, Jairo Avellaneda, Óscar Bastidas, Heidy Sánchez, Quena Ribadeneira, Rocío Dussán, Donka Atanassova y Ana Teresa Bernal, de la bancada de la oposición.
Durante la jornada, los cabildantes citantes abordaron los alcances de la obra, iniciativa presentada como una solución de movilidad, apuesta ambiental y transformación urbana integral, con una inversión estimada de 1,6 billones de pesos. No obstante, señalaron que dicho proyecto carece de soportes técnicos suficientes, así como de una evaluación integral de alternativas de transporte sostenible. En ese sentido, indicaron que la troncal de Transmilenio contemplada para este corredor no evidencia una planeación acorde con las necesidades actuales de la ciudad.
A estas advertencias se suma un déficit de legitimidad frente a la ciudadanía. Los concejales señalaron que habitantes y actores de la zona han expresado su rechazo al proyecto mediante movilizaciones, argumentando falta de diálogo y construcción colectiva, lo que ha limitado la inclusión de perspectivas sociales y la aceptación de la iniciativa.
Frente al análisis de sus posibles impactos, advirtieron riesgos en materia ambiental, asociados a la tala de árboles y al deterioro del entorno; urbanísticos, relacionados con la desconfianza de la comunidad, posibles procesos de desvalorización y percepción de inseguridad; y económicos, por las afectaciones que las obras podrían generar sobre el comercio local.
Asimismo, señalaron que la intervención podría generar efectos adversos en la movilidad al redistribuir la carga vehicular hacia vías como las carreras 11 y 9, incrementando los tiempos de desplazamiento. También mencionaron posibles afectaciones para los ciclistas, quienes tendrían espacios más reducidos y mayores riesgos en sus recorridos. Con base en estos elementos, indicaron que la propuesta no constituiría una solución óptima, sino una intervención con potenciales efectos negativos para la ciudad. En línea con lo anterior, el proyecto podría estar orientado a soportar la demanda futura de desarrollos urbanísticos como Lagos de Torca, que albergaría cerca de 350.000 habitantes, más no a resolver las problemáticas actuales de movilidad.
Finalmente, los concejales advirtieron que Bogotá enfrenta una alta carga de obras en ejecución, con más de 1.200 frentes activos, alertando sobre retrasos en proyectos estratégicos como la avenida 68. En ese contexto, cuestionaron la apertura de nuevas megaobras sin haber culminado las existentes, señalando además impactos en la salud mental de la ciudadanía y en la percepción de seguridad en los entornos intervenidos.
Por lo anterior, la Corporación instó a la Administración Distrital a fortalecer los procesos de planeación, garantizar una evaluación integral de alternativas de movilidad y promover espacios de participación ciudadana que permitan construir consensos en torno a este tipo de proyectos. Asimismo, solicitó analizar de manera rigurosa los impactos ambientales, sociales y económicos de la intervención, priorizar la culminación de obras en curso y avanzar hacia soluciones estructurales, sostenibles y articuladas para el corredor de la carrera Séptima.



