“Ante estos hechos y el clima de violencia que envuelve las corralejas cada año, y que a fuerza de la costumbre parece estarse acentuando, nos preguntamos ¿cuándo los tomadores de decisiones van a comprender que autorizando esta barbarie alimentan la descomposición social y el brutal ejercicio de la violencia de los hombres sobre seres que deben ser protegidos, es decir, todo lo contrario al proyecto de humanidad?”, comentó el concejal ambientalista Roberto Sáenz, líder político de la defensa de los derechos de los animales.
Esta fiesta, se encuentra en consideración del Concejo de Sincelejo, donde 9 de los 17 concejales apoyaron el proyecto de acuerdo 106 de 2010 “por medio del cual se suspenden las actividades taurinas y festividades de corralejas como espectáculos públicos donde se utilicen a los animales como parte del mismo”. Sin embargo, la iniciativa fue objetada por el alcalde Jairo Fernández Quessep.
Sáenz opinó que aunque esta actividad actualmente sea legal, el objetivo debe ser la desaparición en su versión actual que incluye animales; de lo contrario, mientras se mantenga vigente, debe adecuarse obligatoriamente a las disposiciones de la Corte Constitucional, contenidas en la Sentencia C-666 de 2010, especialmente en lo que se refiere a la eliminación o morigeración de las conductas especialmente crueles con los animales. Según la Sentencia C-889 de 2012, el Alcalde es el llamado a vigilar estas adecuaciones.
A juicio del concejal, es grave y vergonzoso que esta actividad que enaltece la violencia, el consumo de alcohol, el machismo y todo aquello que debe ir erradicando una sociedad ética, haya sido considerada en 2009, mediante la Ley 1272, Patrimonio Cultural de la Nación. No sólo por las asignaciones presupuestales que esta Ley obliga a efectuar al Gobierno para su fomento, sino por lo que implica para la sociedad: “que la violencia es el valor que nos representa como Nación”.






