Señaló el Concejal Sanguino la importancia del Componente Zonal para la sostenibilidad del sistema, teniendo en cuenta que éste representa el 56% de la demanda de todo el Sistema Integrado de Transporte.
Advirtió con datos ante la Comisión del Plan de la corporación distrital, que la demanda proyectada en el modelaje del componente zonal del SITP está lejos de alcanzarse, ya que a 23 meses de implementación del mismo, solo alcanza un promedio de ocupación del 13%.
Esto resulta grave, en tanto, los ingresos percibidos por pasajes permitirían al Distrito reducir las transferencias al sistema para su sostenimiento. Contrario a ello, durante los últimos dos años, el distrito le habrá transferido al sistema recursos por un valor de un billón de pesos y según los cálculos de su Unidad de Apoyo Normativo del Concejal Sanguino, al 2015, el Distrito habrá transferido 1.7 billones de pesos desde que arrancó la operación del sistema, pese a que cuando se diseñó se había proyectado transferencia por cerca de 750 mil millones, es decir, casi 1 billón de pesos más. Esta tendencia, fue caracterizada por el Concejal como “una vena rota” que de no cauterizarse terminará quitándole recursos de inversión social para soportar la ineficiencia e ineficacia del sistema.
Al problema de la baja recaudación del sistema, se suma la fragilidad financiera de dos operadores más, GMOVIL y ESTE ES MI BUS, como lo señalara el Gerente de la Empresa Transmilenio. Adicionalmente, el Concejal Sanguino alertó a los entes de control y los representantes de la Administración Pública, sobre la estabilidad financiera de todos los operadores ya que según indicios, éstos tienen problemas financieros para garantizar la chatarrización, además de los ya conocidos para la renovación de la flota.
Sanguino señaló, que no solo los bogotanos no se suben al SITP Zonal, sino que dentro de poco, no tendrán dónde subirse, pues si llegan a salir de operación cuatro empresas, el sistema carecerá del 43% de la flota. En consecuencia, el Alcalde deberá tener cuidado con la medida de Pico y Placa para el transporte urbano, ya que podría agravar la situación de movilidad en las zonas donde aún el sistema no ha puesto en operación las rutas, las cuales solo alcanzan un 47%.
También advirtió que la Administración deberá replantear su diagnóstico sobre el problema de la baja demanda, ya que no necesariamente están centradas en la ausencia de flota, pues según informes de la propia Administración, el sistema cuenta con el 60% de la misma en operación, pero solo cuenta con el 47% de implementación de las rutas del componente zonal.
Aseveró Sanguino que la baja demanda se justifica por los problemas de accesibilidad al sistema producto de los problemas en la operación de la empresa Recaudo Bogotá para entregar las tarjetas y recargar las mismas. Luego de un trabajo de campo su equipo pudo constatar que de diez puntos de recargas implementados, tres no existen, tres se encuentran cerrados y cuatro están abiertos. Desafortunadamente, lo abiertos presentan dificultades para la recarga de las tarjetas, ya que o el sistema está caído o los encargados de proveer el servicio, no cuentan con disponibilidad financiera para habilitar el dispositivo de recarga.
A lo anterior, se le suma los problemas en las frecuencias, ya que Sanguino comprobó que unos son los datos del Sistema Satelital que controla la regularidad de las rutas y otra es la cruda realidad. En su exposición pudo comprobar como en los puntos de inicio de ruta, las frecuencias oscilaban entre 8 y 15 minutos en promedio, cuando el sistema obliga a que éstas no superen los 5 minutos.
En síntesis Sanguino manifestó que si no se resuelven los problemas y falencias del Componente Zonal, la ciudad se verá abocada a la quiebra del SITP en la ciudad y ello afectará gravemente el derecho a la movilidad de los capitalinos.






