La concejal denunció el grave deterioro que atraviesa el barrio Quinta Camacho, declarado patrimonio cultural de la ciudad, debido a la operación y expansión irregular de funerarias en la zona. “Quinta Camacho es un símbolo del patrimonio arquitectónico de Bogotá, pero hoy su identidad está en riesgo. El barrio ha pasado de ser un referente histórico a convertirse en una zona marcada por la invasión del espacio público, la congestión y la inseguridad. No podemos permitir que el interés particular pese más que la protección del valor cultural de la ciudad”, señaló.
Calderón Restrepo recordó que la operación de funerarias en Bogotá está sujeta a un marco normativo robusto, que integra disposiciones sanitarias, urbanísticas y de protección patrimonial. Dichas normas establecen requisitos sobre el uso del suelo, licencias de funcionamiento, permisos de construcción y autorizaciones de patrimonio, con el fin de garantizar que este tipo de servicios se desarrollen en condiciones compatibles con la salud pública, el orden urbano y la conservación histórica.
“Lo que vemos en Quinta Camacho es una vulneración de todas esas normas. Algunas funerarias se han expandido en predios declarados Bien de Interés Cultural sin las autorizaciones respectivas, han intervenido inmuebles patrimoniales, han convertido andenes en parqueaderos y han alterado la convivencia del sector”, afirmó.
De acuerdo con la investigación, la comunidad ha denunciado desde los años noventa la ilegalidad en el uso del suelo, el impacto en la calidad de vida y el riesgo sanitario. Pese a los fallos y procesos administrativos, las funerarias no solo siguen operando en el sector, sino que se han expandido a otros predios sin que exista un pronunciamiento definitivo sobre la legalidad de su funcionamiento. Las quejas ciudadanas incluyen el uso indebido del espacio público, la proliferación de vendedores informales, el aumento de la inseguridad y la pérdida progresiva del valor inmobiliario del sector.
La concejal del Nuevo Liberalismo insistió en que este caso debe servir de ejemplo para fortalecer la protección del patrimonio en Bogotá: “Es inaceptable que en un barrio patrimonial se sigan desconociendo las normas de urbanismo y patrimonio sin consecuencias. Defender Quinta Camacho es defender la historia de la ciudad y el derecho de sus habitantes a vivir en un entorno seguro, digno y con identidad”.
Finalmente, reiteró que el patrimonio no es un obstáculo para el desarrollo, sino un pilar de la identidad urbana: “El cuidado de nuestra historia y arquitectura es también una apuesta por la calidad de vida y la convivencia ciudadana. Bogotá no puede seguir normalizando la ilegalidad en sus barrios patrimoniales. Es urgente avanzar en medidas efectivas que permitan recuperar el orden en Quinta Camacho”.
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