Este 30 de enero se cumplieron cuatro meses desde que Hugo Morales, su sobrino Juan Diego Orjuela y la esposa Jenny Buitrago, desaparecieron en circunstancias misteriosas. La familia, que reside en la localidad de Puente Aranda, fue vista por última vez el 30 de septiembre de 2023 a las 7:00 a.m., cuando partieron de su hogar en una camioneta Renault Captur 2020, color plata y negro.
De acuerdo con los familiares, la última comunicación recibida de ellos indicaba que se dirigían al sector de San Andresito San José para cerrar un negocio. Desde entonces, se desconoce su paradero, y las autoridades aún no han logrado avances significativos en la investigación. La desaparición de esta familia ha generado una ola de preocupación y angustia entre sus allegados, quienes insisten en que las autoridades actúen con celeridad para esclarecer el caso.
Según el Concejal David Saavedra, los datos del Sistema de Información de la Red de Desaparecidos y Cadáveres, entre 2021 y 2024, evidencian un total de 24.409 personas fueron reportadas como desaparecidas a nivel nacional. De estas, 9.259 corresponden a Bogotá, lo que refleja una tendencia alarmante en la ciudad.
El Concejal Saavedra subrayó que las cifras más preocupantes corresponden a los jóvenes, especialmente entre los 13 y 17 años. En 2024, 635 menores de edad fueron reportados como desaparecidos, de los cuales el 80% tenía entre 11 y 17 años. Un dato aún más inquietante es que más de la mitad de esos casos involucraron a niñas, con un total de 397 casos reportados. Esta cifra resalta la urgencia de abordar la desaparición forzada desde una perspectiva de género.
Históricamente, la desaparición forzada en Colombia ha sido vista como un fenómeno relacionado con el conflicto armado y las zonas rurales. Sin embargo, los datos más recientes revelan que el crimen también se ha arraigado en las ciudades, especialmente en Bogotá. La desaparición de los miembros de una familia, evidencia que este fenómeno no se limita a áreas apartadas, sino que también afecta a zonas urbanas y a personas que llevan una vida común y corriente.
“Lo que está sucediendo en Bogotá es alarmante. Las desapariciones están ocurriendo en sectores cercanos a colegios, en calles concurridas y en eventos masivos. Esto nos obliga a repensar nuestras políticas de seguridad y a identificar con urgencia a los actores responsables de estos secuestros”, expresó el Concejal Saavedra.
El Concejal Saavedra hizo un llamado urgente a la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia para que realice un diagnóstico exhaustivo de la situación por localidades, Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ) y grupos etarios. Este análisis es fundamental para entender mejor las dinámicas de las desapariciones en la ciudad y para poder enfrentarlas con un enfoque más efectivo.
"No podemos seguir invisibilizando esta tragedia. Cada persona desaparecida deja una familia desintegrada, una familia que espera respuestas y justicia. Es crucial que toda la ciudadanía se involucre activamente en la denuncia de estos casos para activar los mecanismos de seguridad y hacer frente a este crimen de forma efectiva", concluyó Saavedra.








