En la Comisión del Plan del Concejo de Bogotá se llevó a cabo un debate de control político sobre la calidad del aire en la capital, en el que se presentaron cifras alarmantes que evidencian la magnitud de esta crisis ambiental y de salud pública.
Durante el debate se advirtió que solo el 10 % de los habitantes respira aire de buena calidad, mientras que millones de ciudadanos, especialmente en localidades como Kennedy, Usme y Ciudad Bolívar, están expuestos a niveles de contaminación muy por encima de los estándares internacionales.
Entre 2022 y 2024, Bogotá registró más de 10,3 millones de atenciones médicas relacionadas con la mala calidad del aire, afectando a 2,68 millones de personas. Las enfermedades más frecuentes son las respiratorias agudas y crónicas, que impactan de manera desproporcionada a los niños menores de 5 años y a los adultos mayores. Asimismo, se reportaron 6,3 millones de atenciones por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares vinculadas a la exposición a contaminantes como PM2.5 y PM10.
El análisis reveló que la principal fuente de contaminación en la ciudad proviene de la resuspensión de polvo vehicular (40 %), seguida por la combustión de vehículos (31 %), la construcción y las canteras (15 %), y la maquinaria amarilla (9 %).
Los concejales advirtieron que las metas del Plan Aire 2030 son poco ambiciosas y que, incluso, Bogotá retrocedió en los objetivos fijados, pasando de una reducción del 10 % en los contaminantes a solo el 8 % en el nuevo Plan de Desarrollo. Además, se cuestionó la falta de avances en estrategias como las Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMAs), que no han mostrado resultados significativos pese a la inversión realizada.
El debate concluyó que Bogotá enfrenta una emergencia de salud pública y que las políticas actuales son insuficientes. Se planteó la necesidad de fortalecer la pavimentación de vías –considerada la medida más costo-efectiva para reducir la contaminación–, acelerar la transición hacia un transporte público limpio, y priorizar la siembra de árboles en las localidades más afectadas.
El Concejo de Bogotá reiteró su llamado a la Administración Distrital para replantear las metas de calidad del aire, fortalecer la articulación interinstitucional y garantizar un sistema de monitoreo robusto que permita proteger la vida y la salud de los ciudadanos, en especial de los más vulnerables.
Partido Liberal Colombiano








