En el Concejo de Bogotá se llevó a cabo la presentación del informe de la Comisión Accidental de Seguimiento a las Aulas de Apoyo Pedagógico (AAP), instalada por iniciativa del concejal Andrés Onzaga, con el propósito de hacer seguimiento a la situación generada por la aplicación del Decreto 1421 de 2017, el cual ha derivado en el cierre progresivo de estos espacios fundamentales para la educación inclusiva en la ciudad.
Durante la reunión, la Comisión rindió un balance de las visitas realizadas a 12 colegios del Distrito que aún cuentan con Aulas de Apoyo dentro de su oferta educativa, entre ellos el IED Bolivia, IED Gustavo Restrepo, IED Carlos Arturo Torres, IED Las Américas, IED Juan Francisco Berbeo, IED Villemar, IED República China, IED Julio Garavito, IED República de Venezuela, IED Panamericano y IED Usminia.
Las visitas contaron con la participación de rectores, docentes de apoyo, padres de familia, la Veeduría Distrital y representantes de la Secretaría de Educación, así como del equipo de concejales que integran la Comisión. El objetivo fue identificar las condiciones actuales de las AAP, el tipo de población atendida y la percepción de las comunidades educativas frente a los lineamientos distritales que buscan el tránsito de los estudiantes hacia aulas regulares.
El informe evidenció que la mayoría de las AAP atienden grupos de máximo 15 estudiantes, principalmente con discapacidad cognitiva, aunque también se encontraron casos como el del Colegio Villemar, donde la atención se enfoca en estudiantes con discapacidad visual. Cada colegio, de acuerdo con su contexto y población, presenta particularidades que hacen indispensable un enfoque diferenciado y flexible en la implementación de políticas de inclusión.
Durante el proceso, la Comisión constató preocupación generalizada entre docentes, directivos y padres de familia por el cierre de las Aulas de Apoyo y la no apertura de matrículas para nuevos estudiantes. Además, se identificó falta de claridad en la información proporcionada por la Secretaría de Educación frente al futuro de estos espacios, lo cual ha generado incertidumbre y temor en la comunidad educativa.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el testimonio de varios estudiantes con discapacidad, quienes manifestaron su deseo de continuar en las Aulas de Apoyo, ya que muchos de ellos provienen de procesos de inclusión fallidos en aulas regulares. La Comisión advirtió que la desaparición de las AAP podría incrementar los riesgos de deserción escolar, afectando directamente el derecho a la educación de cientos de niños y niñas con discapacidad en Bogotá.
Como conclusión preliminar, la Comisión Accidental recomendó no cerrar las Aulas de Apoyo Pedagógico y garantizar la apertura de matrículas para estudiantes nuevos, reconociendo que se trata de un problema estructural que requiere una revisión normativa del Decreto 1421 de 2017. Por ello, se anunció la realización de mesas de trabajo interinstitucionales que permitan avanzar hacia una política pública de inclusión más coherente con las realidades de los estudiantes y las comunidades educativas.
“Las Aulas de Apoyo no son espacios segregadores, sino oportunidades de vida. En ellas, niños y niñas con discapacidad reciben acompañamiento pedagógico especializado que les permite fortalecer sus habilidades y avanzar en procesos reales de inclusión”, expresó el concejal Andrés Onzaga, quien reiteró su compromiso con la defensa de la educación inclusiva en Bogotá.
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