Shenzen en China puso en operación 16 mil buses eléctricos en su sistema de transporte público. Barcelona determinó que para el año 2024, el 80% de los carros del municipio serán eléctricos y determinó una investigación para poner en operación 100 buses con este mismo sistema de los 1000 que tiene operando.
Así mismo Paris se ha trazado el objetivo de eliminar los vehículos diésel hacia el 2024 y los de gasolina común en el 2030. Todos los ciudadanos se moverán exclusivamente en transporte público, bicicletas y automóviles eléctricos. En el caso del Reino Unido se han fijado como límite que al año 2040 no tendrán carros con combustibles fósiles.
En nuestra región latinoamericana se destacan casos como el de Buenos Aires, donde se ensayará la viabilidad técnica de ocho buses eléctricos de su flota municipal. En Montevideo se tienen 21 taxis eléctricos y se adicionarán 50 más en el próximo año. Dentro del mismo Uruguay se construye la primera ruta eléctrica de 300 km entre Colonia de Sacramento y Punta del Este. Ciudad de Panamá inicia un estudio comparativo del desempeño de colectivos a gas y eléctricos y en Colombia el Alcalde Federico Gutiérrez de Medellín anunció que todo el sistema de Metrobus utilizará buses eléctricos.
Se estima, por parte del Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, que, si América Latina cambiara toda su flota de colectivos y taxis por vehículos eléctricos a partir del año 2018, se ahorrarían casi $64 mil millones de dólares al año 2030 y se reducirían 300 millones de toneladas equivalentes de CO2.
¿Y qué pasa con Bogotá en movilidad eléctrica? La ciudad tendrá dos megaproyectos de movilidad eléctricos; La primera línea del Metro de Bogotá que entrará en operación en el año 2024 y el Transmicable en Ciudad Bolívar que iniciará sus actividades en octubre de este año. Sin embargo, su mayor reto y demostración de compromiso político es la renovación de la flota de Transmilenio.
Serán más de 1200 buses que adquirirá la ciudad y no se puede perder la oportunidad, para que la movilidad inicie su transición a tener una flota más digna, eficiente y sostenible. Transmilenio debe comenzar, progresivamente, a usar buses eléctricos, como está pasando en el mundo.
Si bien es cierto, que los buses de Transmilenio contribuyen con el 9% de la contaminación de la capital, si se suman todo el resto de buses de SITP y Provisional se llega al 25%. La ciudad tiene problemas de calidad del aire en las zonas aledañas a las troncales, con las consecuentes afectaciones a la salud de los bogotanos.
El Distrito Capital, a través de Transmilenio , puede convertirse en la ciudad líder en movilidad cero emisiones o eléctrica. No se pide que sea toda la flota ya. Es claro que debe ser un proceso progresivo; de modo que se garantice racionalidad en los costos, no se afecte la tarifa y se permita multiplicidad de oferentes de este tipo de buses. En especial, que se garantice la confiabilidad en la operación del sistema
Transmilenio fue el que impuso el sistema de buses altos y con un diseño acorde con las necesidades de la ciudad hace 20 años. Ahora, en la nueva licitación puede dar las señales y los incentivos adecuados para que progresivamente se alcance una flota con cero emisiones y se puedan poner en operación un grupo de buses eléctricos que abran el camino a tener un sistema de movilidad más sostenible ambientalmente.
De todas formas, Transmilenio como ya lo están haciendo varias ciudades en el mundo, por fuera de la licitación, podría asignar recursos para que de forma técnica y organizada, en una alianza con el Grupo Energía de Bogotá y las universidades, se ponga un marcha una investigación con un grupo de buses articulados eléctricos significativo. Dicha investigación debería hacer una evaluación técnica, operativa y financiera de esta modalidad, de modo que sirva para ir implementando esta tecnología en la operación de la fase II y las futuras troncales que se van a construir en la Séptima, la Avenida 68, la Avenida Cali y la Avenida Boyacá.
Lo que no nos perdonarían las generaciones futuras de bogotanos, es que mientras el mundo y sus ciudades avanzan hacia una movilidad eléctrica, en nuestra capital nos quedemos atrapados en una tecnología que será obsoleta prontamente. Si se quiere mejor calidad de aire para nuestra salud, además de tener más eficiencia, dignidad y sostenibilidad, nuestros gobernantes deben tomar decisiones valientes e inspiradoras.
*Diego Molano
Concejal de Bogotá







