“Andenes bloqueados, estaciones invadidas, procedimientos de ortodoncia en plena calle, pipetas de gas poniendo en riesgo vidas y rutas de evacuación tapadas. Bogotá estaba en el caos y hoy, por fin, hay respuesta”, afirmó el cabildante.
El decreto 117 de 2026 de la Alcaldía Mayor de Bogotá establece las medidas para Ia organización, recuperación y preservación del espacio público, una decisión que los habitantes de Bogotá estaban esperando por años.
Este decreto busca garantizar un equilibrio entre la preservación y el orden del espacio público como un bien colectivo y la inclusión social de quienes dependen económicamente de él, como los vendedores informales.
“Se van a delimitar las zonas donde NO puede haber venta informal por temas seguridad como estaciones de Policía, bases militares o embajadas y también se pretende definir aquellas zonas en las cuales SÍ se permitirán las ventas informales, pero con orden: determinando el número máximo de personas que pueden ejercer la venta sin que se generen condiciones de riesgo o inaccesibilidad al espacio público”, agregó el cabildante, quien, además, señaló:
“Aquí no se trata de perseguir a nadie, se trata de algo básico: el espacio público es de todos. Y el desorden, que termina alimentando la inseguridad y abriendo la puerta a mafias, no puede seguir siendo la norma”, enfatizó.
El concejal también insistió en la necesidad de completar la caracterización de los vendedores informales como paso clave para implementar soluciones sostenibles que garanticen tanto el sustento de estas poblaciones como un espacio público ordenado.
Finalmente, Araque indicó: “cuando se denuncia con argumentos, cuando se hace control político serio y se insiste, hay resultados. Este decreto es prueba de eso. Pero ahora viene lo más importante: hacerlo cumplir. Bogotá no necesita más normas en el papel, necesita orden en la calle y alternativas de trabajo para los vendedores informales vulnerables”.








