- La ley en Israel permite, sólo para palestinos, la “detención administrativa”. Consiste en detener a alguien, sin ninguna prueba, sólo por sospecha, por periodos de seis meses, prorrogables indefinidamente y sin formularle ningún cargo. Hay palestinos que han completado 10 años de prisión bajo esta absurda figura violatoria del Derecho Internacional Humanitario.
- El ministro de economía de Israel, Benett, mandó a elaborar un estudio para determinar el mínimo número de calorías que debían suministrarle a la población de Gaza para que no muriera de inanición pero fuera lo suficientemente débil para oponer resistencia a la ocupación israelita. Por su parte, Liberman, el ministro de defensa, habita en asentamiento judío en territorio palestino y defiende la permanencia de los colonos judíos en tierras arrebatadas a Palestina.
- Un país ocupado tiene el derecho a la resistencia, se lo concede la Convención de Ginebra desde 1949 y la resolución 3070 de las Naciones Unidas que reafirma “la legitimidad de la lucha de los pueblos por librarse de la dominación colonial extranjera y de la subyugación foránea por todos los medios posibles, incluida la lucha armada”. En Palestina hay resistencia porque hay ocupación, invasión, despojo y humillación. A ninguno de los que hacen eco de la propaganda gringa e israelí se le ocurrió en el pasado señalar a la Resistencia francesa frente a la ocupación alemana como ilegítima, agresora o terrorista. ¿Por qué condenan, entonces, la resistencia palestina?
- ¿Será que los que van de turismo a “tierra santa” saben que recorren lugares de dos países? Yo creo que regresan con el convencimiento que sólo han visitado Israel: aeropuerto, buses, moneda, hoteles, retenes, migración, control de todo. Seguro preguntan ¿y dónde quedaba Palestina?
- Hay 89 resoluciones del Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas que Israel se niega a cumplir y no le pasa nada. Si sólo cumpliera la 242 de 1967 que estableció las fronteras de Israel con Palestina y reconociera el derecho de Palestina a existir como estado soberano, el conflicto se resolvería sin más violencia ni muertos. Nadie amenaza la supervivencia de Israel, en cambio, muchas potencias respaldan al sionismo para aplastar Palestina y borrar a su pueblo de la faz de la tierra.
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