En el marco del debate que se desarrolla en el Concejo de Bogotá en torno a la construcción de la troncal de Transmilenio por la Carrera Séptima, la concejala Xinia Navarro reiteró su voz de rechazo por el deterioro ambiental que causará esta obra en el sector.
“El tema ambiental no puede tener color político”, señaló la concejala del Polo Democrático Alternativo, quien advirtió que ya se hizo costumbre en el Concejo de Bogotá aprobar proyectos a la Administración Distrital sin estudios técnicos que permitan hacer un debate responsable con la ciudadanía.
Para la cabildante es una contradicción que mientras en el Plan de Desarrollo de la Alcaldía de Enrique Peñalosa se establece como meta reducir en 800 mil las toneladas de CO2, se esté pensando en poner a circular más buses que funcionan con diésel en una área conocida como cañón urbano, por las condiciones geográficas que la rodean.
Cuestionó que mientras a nivel mundial ya está prohibido el diésel, el alcalde Peñalosa afirma que el que se usa en Colombia es limpio, y advirtió que la Administración está lejos de cumplir la meta de cambiar por lo menos el 10% de la tecnología empleada por el transporte público masivo en tecnología amigable.
“Serán 585 los buses que usarán diésel por la Carrera Séptima, evidentemente no se cumplirán las metas de reducción de CO2 ni del cambio a tecnologías amigables con el ambiente. Pero sí se empeorará el efecto de cámara de gases que ya existe en esta zona. Aquí no se ha debatido la condición ambiental que existe y cómo va a empeorar con este proyecto. Estamos hablando de un deterioro social y de grave impacto en la salud humana que parece no importarle a un concejo cuyas mayorías están con el alcalde pese a que la comunidad, los ambientalistas y la academia están en contra”, puntualizó Xinia Navarro.







