En el debate de control político sobre la inseguridad en Bogotá, el concejal del Partido Alianza Verde Julián Espinosa presentó las cifras que muestran el grave panorama de inseguridad que enfrentó la ciudad durante el 2024 en comparación con el año 2023.
“El aumento de delitos como las extorsiones, que crecieron un 64% al pasar de 1.524 casos en 2023 a 2.497 en 2024, evidencia que las estrategias implementadas no están funcionando”, afirmó Espinosa.
Además, se registró un preocupante incremento del 16% en violencia intrafamiliar, alcanzando los 42.372 casos, y un 34% en delitos sexuales, con un total de 9.107 incidentes. Por su parte, los homicidios superaron los 1.200 casos por primera vez en seis años, llegando a 1.206.
El concejal señaló que factores como el uso de “call centers” en cárceles, las estafas mediante plataformas tecnológicas, ajustes de cuentas entre bandas criminales y riñas violentas relacionadas con el consumo de alcohol son algunos de los delitos detrás de estas cifras. “La falta de control y coordinación entre las entidades responsables ha permitido que estas prácticas sigan proliferando”, puntualizó.
No obstante, también se presentaron reducciones en ciertos delitos. Por ejemplo, el hurto a entidades financieras disminuyó de 17 casos en 2023 a 7 casos en 2024, mientras que el hurto a residencias tuvo una reducción del 27%, alcanzando 6.036 casos. Además, el hurto a personas bajó un 18%, con un total de 129.825 incidentes reportados, que para el concejal Espinosa se deben a los cambios de modalidad criminal, principalmente en hurtos, por la nueva monetización en la que los ciudadanos ya no llevan efectivo, sino que utilizan medios electrónicos para hacer sus transferencias.
Comparando a Bogotá con otras ciudades, las cifras también son preocupantes. “Bogotá lidera en delitos como el hurto a personas, la violencia intrafamiliar y las lesiones personales, con tasas mucho más altas que Medellín, Cali o Barranquilla”, enfatizó el concejal.
Estas estadísticas reflejan la necesidad urgente de implementar medidas efectivas que protejan a los ciudadanos: hurto a personas: 1.616 casos, frente a Medellín (858), Cali (848), y Barranquilla (468). Violencia intrafamiliar: 525 casos, frente a Medellín (381), Cali (264), y Barranquilla (191) Lesiones personales: 225 casos, superando a Medellín (162), Cali (181),
Una de las críticas más contundentes del concejal estuvo dirigida a la Secretaría de Seguridad. “Esta entidad ha asumido como propios los logros operativos de la Policía Nacional, pero no ha cumplido con las metas establecidas en el Plan de Desarrollo Distrital. De las 19 metas trazadas, cuatro son responsabilidad exclusiva de la Policía Metropolitana”.
La modernización del Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4) es otro tema crítico. A pesar de contar con un presupuesto de $750.000 millones, el avance es del 0%. “De las 6.028 cámaras públicas existentes, solo el 5.26% están conectadas al C4, y la licitación para adquirir nuevas cámaras ha sido cuestionada por falta de transparencia”, agregó.
En cuanto al parque automotor de la Policía Metropolitana de Bogotá, el 22.2% de sus 6.305 unidades están fuera de servicio. Otro aspecto preocupante es el hacinamiento carcelario, que agrava la situación de inseguridad. Mientras que centros como La Picota y El Buen Pastor presentan hacinamientos del 19% y 40.9%, respectivamente, las Unidades de Reacción Inmediata (URIS) alcanzan un promedio alarmante del 169%. En localidades como Bosa y Kennedy, el hacinamiento supera el 600%. “Esto demuestra la falta de coordinación entre la Secretaría de Seguridad y el INPEC para resolver un problema estructural”, criticó Espinosa.
Finalmente, el concejal propuso que los vigilantes privados que trabajan en entidades públicas, que suman 10.903 en la ciudad, refuercen las labores preventivas en sus zonas de trabajo en coordinación con la Policía, que hoy cuenta con 16.700 uniformados.










