Este próximo 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, y hoy aprovecho esta oportunidad para reconocer, felicitar y visibilizar el gran trabajo que realizan las mujeres en la familia, en las empresas, y en todos los ambientes, en los que desempeñan un papel fundamental para nuestra sociedad.
Han sido años en los que las mujeres han aportado a la historia de Colombia. Han librado una lucha por sus derechos, por un mundo más justo y equitativo, por lograr mayor actuación política, obtener mejores oportunidades laborales, mejores remuneraciones y una participación menos limitante en el mercado laboral formal. El avance ha sido muy importante, pues si nos remontamos hace 100 años, en ese entonces, las mujeres no podían ejercer su derecho al voto, no tenían cédula de ciudadanía, no podían hacer el bachillerato, ni ingresar a la universidad, ni administrar bienes, ni manejar su propio salario.
Desde el año 1954, las mujeres son ciudadanas en Colombia y fue en el plebiscito de 1957 que aprobó el pacto del Frente Nacional, cuando las mujeres ejercieron por primera vez su derecho al voto y tuvieron la posibilidad de ser jurado electoral. Y desde entonces, las conquistas de las mujeres han sido muchas, han hecho valer sus derechos en los ámbitos de la política, los deportes, las artes, la academia, reservados en el pasado solo para los hombres.
Con su trabajo han sido el motor de las familias colombianas y han contribuido al progreso de nuestra tierra. Sin embargo, continúan en búsqueda de la igualdad, y por ello, hoy como cabildante, manifiesto mi preocupación porque las mujeres se siguen enfrentando a problemáticas como la falta de oportunidades, el desempleo, la informalidad, la violencia, y la desigualdad que en muchos casos profundiza la brecha de la pobreza.
Esta Corporación, la ciudad y el país en general, han trabajado arduamente para reducir la brecha de género, pero en la práctica, la tasa de desempleo en mujeres en Bogotá y en Colombia, sigue siendo mayor que la de los hombres. Hay una deuda del Estado y de la ciudad con las mujeres, en lo concerniente a la reducción de la brecha de género en el mercado laboral.
Según el DANE, Gran Encuesta Integrada de Hogares GEIH, para el trimestre de octubre – diciembre de 2024, la tasa de desocupación de las mujeres a nivel nacional, fue de 11,2% y para los hombres 7,1%, con una brecha de la tasa de desocupación entre hombres y mujeres de 4,1p.p. Para este mismo trimestre, las ramas de actividad con mayor número de mujeres ocupadas fueron: en primer lugar, Comercio y reparación de vehículos; en segundo lugar, Administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana; en tercer lugar, actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios: en cuarto lugar, Alojamiento y servicios de comida; y en quinto lugar, Industrias manufactureras.
Y es que en el mercado laboral, las mujeres muchas veces están en desventaja, pues son ellas, las que la mayoría de veces tienen una carga de trabajo inequitativa y no remunerada en las labores del hogar y de cuidado, muchas trabajan en sectores donde abunda la informalidad y tienen mayores dificultades en el acceso a empleos bien pagos.
Y si vamos al mundo de lo público y lo político, aunque existen leyes que protegen las cuotas femeninas, tales como la Ley 581 de 2000, conocida como la Ley de Cuotas que ha permitido aumentar su participación en los cargos directivos y decisorios dentro de las entidades del Estado; la Ley 1475 de 2011, sobre organización y funcionamiento de los partidos; y la Ley 2424 de 2024 (que aumentó la participación de las mujeres de 30% a 50% en los cargos decisorios); su lucha política continúa, con miras a lograr una democracia paritaria, donde todos los partidos políticos promuevan la financiación, el liderazgo y la participación de las mujeres, en condiciones igualitarias.
Para concluir, este reconocimiento a la lucha feminista, quiero resaltar la labor de mis compañeras de cabildo, valientes, inteligentes, preparadas, cuyo liderazgo político y administrativo ha contribuido a promover el principio constitucional de la igualdad, y al desarrollo de la ciudad y de Colombia. Y en el ámbito personal, quiero resaltar el papel de las mujeres de mi vida, gracias al amor y apoyo incondicional de mi esposa María Teresa y de mi hija María José, es que me levanto todos los días para trabajar en pro de una mejor Bogotá para todos, donde se promueva la igualdad de género y los hombres y las mujeres puedan llegar a tener, condiciones de vida y de liderazgo equitativos.
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