Bogotá no puede volver a vivir otro capítulo oscuro en el negocio de las grúas y patios.
Durante más de ocho años, el contrato 114 de 2018 ha estado rodeado de denuncias ciudadanas, quejas por maltrato a conductores, incumplimientos en su ejecución y hallazgos advertidos por los organismos de control. Sin embargo, en la ciudad no hay responsables claros desde lo disciplinario ni desde lo administrativo.
El concejal de Bogotá, Julián Forero, advirtió que la preocupación hoy es mayor.
“Mientras el Distrito avanza en la estructuración del nuevo modelo de operación para grúas y patios, nos llega información preocupante sobre posibles sesgos en los estudios de factibilidad, presunto direccionamiento en consultorías y manejo irregular del presupuesto para este nuevo proceso contractual. No podemos permitir que el nuevo contrato nazca con las mismas sombras del anterior”.
Por esta razón, el concejal solicitó formalmente a la Contraloría de Bogotá la instalación de una mesa técnica urgente como mecanismo de alerta temprana, para revisar:
- Los antecedentes del contrato actual.
- Los riesgos del nuevo modelo de operación.
- La estructuración de las consultorías que hoy se están adelantando.
- Las posibles fallas estructurales que no pueden repetirse.
“La ciudad merece transparencia, eficiencia y garantías reales. No podemos seguir improvisando con un tema que durante años ha golpeado el bolsillo de los conductores”.
Lo relacionado con grúas y patios ha generado un profundo malestar ciudadano: cobros desproporcionados, irregularidades denunciadas, presuntos incumplimientos contractuales y un modelo que, según múltiples quejas, ha terminado afectando a miles de bogotanos.
Forero fue enfático:
“No vamos a permitir que se consolide otro modelo absurdo donde se beneficien maquinarias políticas que protegen a contratistas mientras los ciudadanos siguen pagando los abusos”.
Y agregó:
“Bogotá no puede seguir siendo el cajero automático de unos pocos. Si el nuevo modelo nace con direccionamientos o intereses ocultos, lo vamos a denunciar. Si intentan repetir el esquema que tanto daño le ha hecho a los conductores, lo vamos a frenar”.
El concejal reiteró que continuará ejerciendo control político sin pausa:
“Aquí no hay miedo. Aquí hay control político. Y esta vez no vamos a soltar este tema hasta que la ciudad tenga respuestas claras y responsables”.
Finalmente, concluyó:
“El negocio de las grúas y patios no puede seguir funcionando en la oscuridad. En Bogotá el poder no es de los contratistas ni de las maquinarias. El poder es de la ciudadanía, y la vamos a defender”.
Concejal de Bogotá








