Bogotá vive un momento de profunda división social. En los últimos días, la motocicleta ha sido injustamente estigmatizada, y la administración del alcalde Carlos Fernando Galán ha contribuido a igualar a quienes usan moto con delincuentes. Ese mensaje no solo es irresponsable: es peligroso.
Durante el puente de Halloween, el alcalde envió un llamado a la ciudadanía que lejos de unir, profundizó los odios. Pidió “hacer frente a lo que estaba pasando con los motociclistas”, como si ser motociclista fuera sinónimo de ser violento o criminal. Ese discurso, repetido por miembros de su gabinete, ha sembrado roces, peleas y polarización entre los bogotanos.
¿Hasta qué punto la labor de un gobernante es dividir a la ciudad, en vez de solucionar conflictos?
Galán, que se ha presentado como “conciliador y dialogante”, se convirtió justo en aquello que dice criticar: cerró la puerta a Fenalco y a la ANDI tras su improvisada medida de Halloween, ha señalado a miles de motociclistas como el problema de Bogotá y ha usado a la gente para alimentar discursos de odio que pretenden poner a unos ciudadanos contra otros.
En la práctica, el alcalde se transformó en todo lo que reprocha del gobierno nacional.
LA MOTO NO ES DELITO: ES TRABAJO, FAMILIA Y SUPERVIVENCIA
En Colombia hay 21 millones de vehículos matriculados, de los cuales 13,2 millones son motos: el 63%. Solo en 2025, la venta de motocicletas creció un 37% y el sector genera 2,6 millones de empleos directos.
En Bogotá, a septiembre de este año, hubo 519.646 motos matriculadas y 1.169.007 licencias de conducción expedidas para motociclistas. Más de 887.000 viajes diarios se hacen en moto, y el 91% de sus usuarios son de estratos 1, 2 y 3.
La moto no es un capricho:
- Es la forma en que una familia llega al trabajo.
- Es la herramienta del domiciliario, del vigilante, del mensajero, del comerciante.
- Es transporte, empleo, movilidad y sustento.
- Es deporte, comunidad, apoyo entre pares.
LA MOTO ES ESPERANZA PARA MILES DE HOGARES QUE EL ESTADO ABANDONÓ.
Es una solución a problemas que la administración se ha negado a enfrentar: transporte público deficiente, inseguridad, trancones, negligencia institucional.
QUÉ SIGNIFICA LA MOTO PARA GALÁN: RECAUDO, CASTIGO Y ESTIGMATIZACIÓN
Mientras la moto mueve familias, para Galán la moto mueve caja.
La administración celebró que durante el puente de Halloween se impusieron 1.711 comparendos, se inmovilizaron 930 motos y se recaudaron más de 1.030 millones de pesos.
Ese es su “éxito”:
- Que el conductor pierda.
- Que la sanción pague la ineficiencia.
- Que se criminalice al que trabaja.
Para el Distrito, la moto es un problema. Para casi 2 millones de bogotanos, es su vida.
“La moto mueve familias, mueve la economía y sostiene a quienes no tienen otra opción. A Galán le cuesta reconocer que esto no es un juego de egos: los motociclistas somos una realidad, seguiremos creciendo y trabajar con nosotros beneficiaría a la ciudad.”
— Concejal Julián Forero, Fuchi
LO QUE GALÁN NO QUIERE ADMITIR
Aplaudir al alcalde por atacar motociclistas es aplaudir la injusticia disfrazada de orden.
- Es fácil señalar al que trabaja en la calle desde un escritorio con sueldo fijo.
- No es valentía prohibir, no es liderazgo culpar a todos por la culpa de unos pocos.
- Eso se llama inoperancia, es incapacidad para enfrentar al criminal de verdad.
Cerrar la puerta al diálogo no es una medida justa; la Constitución obliga al alcalde a brindar seguridad sin quitarle el pan a los inocentes.
Cuando un mandatario prefiere cerrar caminos antes que asumir su responsabilidad, demuestra que su liderazgo no nace del servicio, sino del miedo a rendir cuentas.
El caos no lo generan los moteros; el caos lo genera la incompetencia del gobierno.
LA MOTO ES DIGNIDAD, NO SOSPECHA
La administración ha convertido la moto en símbolo de sospecha.
Desde la comodidad del poder es fácil prohibir lo que no se entiende; es más fácil estigmatizar que enfrentar la raíz del problema: falta de autoridad real, el cáncer de la corrupción, y la negligencia en seguridad.
Todo para mostrar resultados, aunque sea a costa del hambre del pueblo. No confundamos orden con represión. No confundamos política con justicia. Gobernar no es castigar al inocente, es protegerlo, respaldarlo y defenderlo.
Para miles de familias, la moto es dignidad y esperanza.
Ningún decreto debería arrebatar eso.
Concejal de Bogotá








