Mientras la inseguridad se dispara, las obras colapsan la ciudad y los siniestros viales se acumulan, el Distrito decide aumentar el pasaje y trasladar el costo de la mala gestión a la ciudadanía. En el debate de oposición en el Concejo de Bogotá, el concejal Étnico de MAIS, Óscar Bastidas Jacanamijoy, denunció las fallas estructurales del Sistema Integrado de Transporte Público y cuestionó un modelo que beneficia a los operadores privados, pero castiga a millones de usuarios todos los días.
Bogotá vive hoy una de las crisis de movilidad más graves de las últimas décadas. En el Concejo adelantamos el debate de control político sustentado en las proposiciones 1162 y 1163, donde quedó en evidencia el colapso vial, las fallas estructurales del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y la desconexión total entre la realidad que vive la ciudadanía y las decisiones del Distrito.
Mientras el sistema TransMilenio y el SITP presentan graves problemas de inseguridad, siniestros viales, fallas operativas y obras sin planeación, la respuesta de la Administración ha sido aumentar la tarifa del pasaje, trasladando los costos de la ineficiencia directamente al bolsillo de los usuarios.
Las cifras son contundentes. Solo entre enero y agosto de 2025 se registraron más de 9.000 hurtos dentro del sistema, lo que representa un aumento cercano al 63% en la frecuencia mensual frente al año anterior. A esto se suma una realidad alarmante de violencia sexual: casi una de cada cuatro personas ha sufrido algún tipo de agresión sexual en TransMilenio, siendo las mujeres las principales víctimas. Un sistema inseguro no es un sistema eficiente, y mucho menos justo.
En materia de infraestructura, Bogotá no está fallando por hacer obras, sino por hacerlas todas al tiempo y sin coordinación. La Avenida 68, la Calle 13, la Caracas, la Autopista Sur y ahora la Carrera Séptima están intervenidas sin una visión integral de ciudad. El caso de la Calle 13 es paradigmático: se demolieron puentes estratégicos sin tener garantizada la ejecución del tramo más crítico del proyecto, hoy entrampado jurídica y técnicamente. La ciudad quedó partida, y nadie responde.
Los siniestros viales tampoco son hechos aislados. Entre 2023 y 2025, los buses del sistema han dejado más de 1.100 personas lesionadas o fallecidas, con especial gravedad en el componente zonal; estos hechos ya han generado decenas de procesos judiciales cuyas pretensiones superan los 6,8 billones de pesos, una carga que finalmente termina asumiendo la ciudadanía.
A esto se suma una flota con fallas graves: más del 11% de los buses zonales están fuera de servicio, cientos de vehículos inmovilizados, fallas mecánicas recurrentes y un control claramente insuficiente sobre los operadores privados. La propia Contraloría de Bogotá ha advertido sobre sobrecostos de hasta el 40% en contratos clave, sin que exista un control efectivo ni sanciones ejemplares.
En contingencia, el panorama es igual de preocupante, TransMilenio no cuenta con grúas propias ni con un plan público y preventivo de atención de emergencias. Apenas 19 grúas privadas atienden toda la red, activadas solo “a solicitud”, mientras la ciudad queda paralizada ante cualquier incidente.
Y en medio de este caos, el Distrito expide el Decreto 007 de 2026 y aumenta el pasaje. Un incremento que representa una presión directa sobre los hogares de estratos 2 y 3, quienes son los principales usuarios del sistema. Para una persona que hace dos viajes diarios, el aumento significa cerca de $160.000 pesos al mes. Por eso pregunto con claridad: ¿quién se beneficia realmente de este aumento? Porque claramente no es la ciudadanía.
Desde esta curul hacemos un llamado estructural: este modelo de transporte debe ajustarse de fondo. Hoy Bogotá asume el suelo, las obras, los sobrecostos, los retrasos y el desgaste político, mientras los operadores privados concentran las utilidades. Un sistema así dejó de servirle a la ciudad y a su gente.
La movilidad no puede seguir siendo un negocio para pocos y un castigo diario para millones de bogotanos y bogotanas, recordemos que es un derecho








