- Bogotá está perdiendo el control del espacio público mientras la Secretaría de Movilidad sigue ausente. Carros mal parqueados, ciclorrutas invadidas y caos vial se volvieron paisaje ante la falta de autoridad y control. “La ciudad no necesita más excusas: necesita que Movilidad haga su trabajo”, denuncia la concejal Cristina Calderón Restrepo.
- El 14 de cada mes, el desorden en los alrededores del Concejo se convierte en una vergüenza para la ciudad, que presencia cómo el espacio público queda invadido por carros mal parqueados y vendedores ambulantes desbordados.

Más de 50 vehículos incumpliendo la norma, en una sola vuelta a la manzana.
En los alrededores del Concejo de Bogotá, un lugar por donde pasan constantemente funcionarios y agentes de Movilidad, no debería existir un solo vehículo mal parqueado. Pero la realidad muestra exactamente lo contrario. Todos los días hay caos y cada 14 de mes, el desorden se convierte en una vergüenza para la ciudad, comenta Cristina Calderón Restrepo.
La ciudad no necesita más ruedas de prensa ni más show mediático de la Secretaría de Movilidad. Los ciudadanos están cansados de anuncios grandilocuentes mientras las calles siguen secuestradas por la ilegalidad y la falta de control, denuncia la cabildante.
“En la ciudad se conocen sectores altamente transitados donde el abandono institucional resulta evidente y, aun así, la Secretaría de Movilidad actúa como si el problema no existiera”, señala la concejal Cristina Calderón Restrepo.
El común denominador son andenes invadidos, ciclorrutas bloqueadas por carros mal parqueados. Espacio público tomado como si fuera propiedad privada. “En una sola vuelta a la manzana pueden encontrarse más de 50 vehículos incumpliendo la norma, mientras peatones, ciclistas y ciudadanos tienen que arreglárselas como puedan”, afirma la concejal del Nuevo Liberalismo.
La pregunta es inevitable: ¿dónde está la autoridad? Porque agentes sí hay. Policías de tránsito también. El problema es que muchos llegan únicamente a mirar el caos sin actuar. Mientras tanto, los trancones se eternizan, la movilidad colapsa y la seguridad vial queda completamente expuesta.
“La secretaria Claudia Díaz y su equipo tienen la obligación de hacer cumplir lo establecido en el Plan de Desarrollo y garantizar operativos reales, permanentes y efectivos, especialmente en fechas críticas como los 14 de cada mes. Con presencia suficiente, control efectivo y sanciones reales, Bogotá funcionaría mucho mejor”, afirma Cristina Calderón Restrepo.

El espacio público de todos invadido por carros y motos mal parqueadas.
Bogotá no puede seguir gobernada por la permisividad. Los ciudadanos merecen una ciudad donde se respeten las normas, donde el peatón pueda caminar, donde las ciclorrutas sean para bicicletas y donde el espacio público deje de estar secuestrado por la improvisación y la ausencia de autoridad.
“Seguiremos defendiendo la movilidad y el espacio público de todos. La pregunta sigue siendo la misma: Secretaría de Movilidad, ¿hasta cuándo tenemos que esperar para que cumplan con su trabajo?”, concluye la cabildante.
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