Víctimas civiles todas lejanas a los centros de poder internacionales y a las decisiones políticas y militares que mantienen a Francia en el puñado de países que se inmiscuyen, para beneficio propio, en las determinaciones autónomas y soberanas de otras naciones.
El llamado Estado Islámico se ha atribuido, por diversos medios, la autoría de tan sanguinario y reprochable acto. El fanatismo religioso o las agresiones internacionales no pueden ser pretexto ni argumento para arremeter indiscriminadamente contra ciudadanos inermes.
Nuestro rechazo a los atentados y asesinatos de la noche del viernes en Paris es contundente, lleno de dolor e indignación, sin esguinces y sin comparaciones justificadoras. Todo acto terrorista, del color que sea, provenga de donde proviniere, recibirá siempre nuestra condena.
Solidaridad con el pueblo francés, con las víctimas y sus familiares y amigos. Solidaridad con los que sufren la violencia política, la agresión extranjera y el terrorismo en el mundo. Solidaridad con los musulmanes a quienes las acciones violentas de unos y la macartización de otros ha estigmatizado y ha puesto objetivamente como potenciales blancos de odios, venganzas y escarmientos.






