Durante años, el espacio ubicado bajo el puente de la glorieta de la Avenida Villavicencio con Autopista Sur no fue un foco de abandono, como hoy se quiere hacer ver. Fue y sigue siendo un punto emblemático de encuentro para motociclistas y conductores, un lugar donde el gremio se reúne a compartir un tinto, conversar, apoyarse entre colegas y fortalecer la fraternidad que nace en la calle y en la vía.
Sin embargo, en los últimos días, el alcalde Carlos Fernando Galán anunció en sus redes sociales su intención de “recuperar” este espacio con la construcción de parques infantiles, zonas comerciales, baños y otras adecuaciones.
Lo grave no es la intervención del lugar. Lo grave es lo que no se dice.
En ningún momento el Alcalde menciona qué pasará con los motociclistas y conductores que históricamente han hecho de este espacio un lugar vivo y social. El silencio es claro y preocupante: se pretende excluir al gremio, quitarle sus espacios y seguir alimentando una narrativa de estigmatización.
Esta no es una discusión nueva. En el año 2024, el Concejal Julián Forero y sus coequiperos elevaron una solicitud formal ante el Departamento Administrativo del Espacio Público, en cabeza de la doctora Lucía Bastidas, presentando una propuesta integral y seria para dignificar este lugar sin excluir a nadie.
La propuesta incluía: Mejor iluminación, más seguridad, espacios para emprendimientos moteros, baños públicos, zonas de parqueo, áreas deportivas, pedagógicas y recreativas. Todo pensado para motociclistas, residentes del sector y población flotante. Porque muchos critican el comportamiento de los motociclistas, pero cuando se proponen lugares para la pedagogía y la educación vial, nuestras propuestas son ignoradas.
¿La respuesta del Distrito?
El proyecto quedó archivado, guardado en un cajón.

Y hoy, dos años después, resulta sorprendente que la misma Administración anuncie una intervención del lugar repitiendo ideas similares, pero borrando arbitrariamente al gremio motero, como si nunca hubiera existido, como si no hubiera sido parte de la historia y del uso real del espacio.
Esto no es recuperación del espacio público. Esto es exclusión selectiva. Esto es quitarle a los motociclistas lo que también es suyo.
Desde el Concejo de Bogotá, Julián Forero advierte que no se puede hablar de ciudad incluyente mientras se diseñan proyectos que expulsan a un gremio completo, que trabaja, se moviliza y construye ciudad todos los días sobre dos ruedas.
La ciudad no se ordena sacando a la gente. Se ordena escuchándola, integrándola y respetándola. Los motociclistas no son un problema que se deba esconder bajo el discurso de “recuperación”. Son ciudadanos, son trabajadores y merecen espacios dignos, espacios para su bienestar.
Porque Bogotá se construye con todos, no contra algunos.
Concejal de Bogotá








